Palabras del Subsecretario de Estado John Sullivan en la Cumbre de Negocios

Gracias, Sr. García Cacho [Director Ejecutivo, Cumbre de Negocios] por haberme invitado a dirigirme a ustedes, y por la amable bienvenida y presentación.

Agradezco estar aquí en el bello San Luis Potosí para participar en esta importante reunión cumbre – gracias Gobernador Carreras por recibirnos. Esta ciudad y estado tienen una profunda y rica historia. Las minas que ayudaron a establecer esta comunidad ofrecieron riquezas y oportunidades para el comercio. Y en la actualidad, la ciudad representa una vibrante economía que incluye a muchas industrias y múltiples inversiones extranjeras.

Esta dinámica ciudad ofrece un apto fondo para esta 15ª edición de la Cumbre de Negocios, en la que importantes temas sobre el futuro de México – incluyendo sus prioridades estratégicas en todo el mundo – se dirimen.

Ahora, como muchos de ustedes sabrán, a diferencia del Secretario Tillerson yo no soy originario de Texas, yo no crecí como un vecino inmediato de México. Sin embargo, varios miembros de mi familia vivieron por muchos años en Cuernavaca. Así es que, aunque nací y me crié en Nueva Inglaterra [al noreste de E.U.], siempre me he considerado al menos parcialmente mexicano; siempre he sabido que México es un importante socio de los Estados Unidos.

Nadie puede negar la tremenda importancia de la sociedad de los Estados Unidos con su vecino al sur.

Los Estados Unidos y México trabajan juntos en complejos temas de amplio alcance que tienen impacto en las vidas diarias de todos los estadounidenses y todos los mexicanos.

Nuestros fuertes lazos económicos, estrechos vínculos comunitarios y culturales, y una frontera común son los cimientos de nuestra amplia cooperación bilateral.

Cooperamos a lo largo de nuestra frontera compartida, colaboramos estrechamente en delicados temas de seguridad y aplicación de la ley y, perseveramos conjuntamente para satisfacer intereses económicos y comerciales.

Como han demostrado los recientes eventos, nos consolamos y apoyamos unos a otros cuando arremeten desastres naturales, y ofrecemos asistencia para ayudar a nuestras comunidades a recuperarse y reconstruirse.

Aunque agradecemos la fuerte relación bilateral entre nuestras naciones, también debemos continuar trabajando juntos para dirimir temas regionales y globales más amplios, tales como oponernos al tráfico de narcóticos, el impulsar la prosperidad en Centroamérica, crear un consenso regional sobre Venezuela, y generar apoyo en las Naciones Unidas para sancionar a Corea del Norte.

Así es que es para mí un gran gusto tener esta oportunidad para dirigirme a todos ustedes – líderes y empresarios de todo México – sobre la naturaleza de nuestra estrecha relación bilateral.

Antes que nada, quiero enfatizar la fortaleza de la relación económica entre México y Estados Unidos – y como dependemos unos de otros para el comercio, el crecimiento económico, y la prosperidad de todo nuestro continente.

México es el tercer socio comercial de los Estados Unidos, y el segundo mercado para nuestras exportaciones. El comercio en bienes y servicios entre nuestros dos países llegó a un total de 587 mil millones de dólares el año pasado.

Nuestro comercio agrícola es particularmente impresionante.

México es el tercer mercado para las exportaciones agrícolas de los Estados Unidos, comprando miles de millones de dólares en maíz, soya, productos lácteos, porcinos y de res. Cerca de las cuatro quintas partes de todas las importaciones alimentarias de México provienen de los Estados Unidos.

Este considerable comercio apuntala a millones de empleos en Estados Unidos, tanto directa como indirectamente, para crear más oportunidades a ambos lados de la frontera. Según el Departamento de Comercio de E.U., nuestras exportaciones de bienes y servicios a México ampararon a más de 1.2 millones de empleos en 2015.

No hay duda que nuestras economías están estrechamente ligadas, y que dependemos uno de otro. Eso fue cierto ayer, es cierto hoy, y será cierto mañana.

Sin embargo, nuestra asociación económica no es sólo sobre nuestra propia prosperidad, sino que depende del avance económico y éxito de toda América del Norte.

Por décadas, los Estados Unidos y México han trabajado con Canadá para fortalecer nuestra plataforma de exportaciones de América del Norte a los mercados mundiales.

Nuestros dos países están comprometidos con una economía competitiva y sostenible en toda América del Norte que fortalezca nuestras empresas, trabajadores y familias.

Y ahora, como todos sabemos, nuestros gobiernos están trabajando en la renegociación y modernización del TLCAN.

Los Estados Unidos buscan un acuerdo que asegure comercio justo y acceso recíproco a los mercados, y uno que revitalice las industrias de Estados Unidos.

Es por eso que buscamos con ánimo completar las renegociaciones del TLCAN, modernizar el acuerdo para prosperar en la economía del siglo 21.

Tenemos una oportunidad histórica de actualizar el TLCAN para mejorar la economía moderna que impulse la prosperidad para nuestros dos países.

México, los Estados Unidos y Canadá están guiados por un deseo de crear empleos, promover el crecimiento económico y expandir la oportunidad económica para nuestros propios pueblos y para la región. Este es nuestro objetivo al revisitar el TLCAN.

Muchos estadounidenses se han beneficiado del TLCAN. Ahora buscamos apoyarnos en esos beneficios para instaurar unos Estados Unidos más vibrantes económicamente, y una América del Norte que sirva mejor a todos nuestros ciudadanos.

Como ustedes saben, acabamos de completar la cuarta ronda de negociaciones. Nuestros negociadores han estados trabajando arduamente, y han logrado bastante progreso.

De manera importante, la semana pasada concluimos negociaciones sobre pequeñas y medianas empresas, y la competencia, efectivamente concluyendo negociaciones sobre esos capítulos.

A pesar de dicho progreso, nos queda una gran cantidad de trabajo ante nosotros – trabajo que requerirá flexibilidad y creatividad de todas las partes para que lleguemos a un acuerdo mutuamente benéfico.

Como ha dicho mi amigo el Embajador Lighthizer, nuestro representante comercial, los negociadores aprovecharán el tiempo entre ahora y nuestra siguiente ronda de negociaciones para evaluar realistamente lo que necesita hacerse según continuamos trabajando para lograr un acuerdo equilibrado y moderno.

México será el anfitrión de la quinta ronda de pláticas en la Ciudad de México del 17 al 21 de noviembre, con rondas adicionales de negociación por ser programadas a lo largo del primer trimestre de 2018.

Y según continuamos en el esfuerzo, debemos recordar nuestra meta fundamental durante todo este proceso: nuestra región debe ser el lugar número uno donde las compañías y los inversionistas extranjeros quieran hacer negocios. Necesitamos asegurarnos de que estemos construyendo un ecosistema que apoye esa visión. La renegociación del TLCAN es una parte vital.

Continuaremos trabajando arduamente para lograr una conclusión exitosa de las renegociaciones del TLCAN.

Ahora, mirando más allá del TLCAN, la relación económica entre Estados Unidos y México también se está convirtiendo en una relación energética. Todos los días, dependemos cada vez más el uno del otro para alimentar nuestras crecientes necesidades energéticas y para impulsar nuestro crecimiento económico.

México es nuestro segundo socio comercial en energéticos, y el año pasado el comercio transfronterizo de energía se acercó a los 30 mil millones de dólares.

México fue la cuarta fuente más grande de importaciones de petróleo crudo por parte de Estados Unidos en 2016.

Más de la mitad del consumo de gasolina de México ahora se exporta desde los Estados Unidos y, en 2016, los Estados Unidos exportaron más de 2 mil millones de dólares en gas natural a México.

Abrir el mercado energético en Mexico es fundamental para la seguridad energética de América del Norte. Ha presentado una serie de oportunidades para las empresas estadounidenses que beneficiarán a ambos países.

Varias empresas estadounidenses han ganado contratos en las subastas de hidrocarburos y electricidad de México. Nos complace ver el éxito y el compromiso de México con las transparentes subastas de hidrocarburos.

Para los mexicanos, un sector de energía abierto brinda mayores oportunidades de inversión, y equipa a los productores mexicanos de energía con los conocimientos técnicos para expandir la producción en el futuro.

Elogiamos a México por desarrollar las regulaciones vitales necesarias para implementar estas reformas energéticas positivas, al tiempo que regula una industria en desarrollo.

Los Estados Unidos y México han estado trabajando en implementar las mejores prácticas en este campo para el beneficio de nuestros dos países.

Por ejemplo, cuando México desarrolló su régimen regulatorio después de las reformas de 2013 y 2014, facilitamos talleres entre reguladores, y entre el Departamento del Interior de E.U. y los reguladores ambientales y de hidrocarburos de México.

Además, continuamos brindando asistencia técnica en la administración del mercado mayorista de energía y en las subastas que permiten la participación del sector privado en las operaciones de transmisión eléctrica.

Esperamos una mayor colaboración entre los sectores público y privado en México para continuar el desarrollo de este vital recurso natural en beneficio de nuestros dos países.

Los Estados Unidos entienden que los vínculos económicos y energéticos entre nuestras dos naciones son vitales, y no vemos límites a nuestra cooperación en ninguno de los dos frentes.

Pero apuntalando cualquier agenda económica debe haber una conversación sobre la importancia de la seguridad y la estabilidad. Para que florezca la prosperidad económica, nuestros países deben ser seguros y estables.

Estoy seguro de que sobra decir que es imposible enfocarse en la seguridad de cada nación en un vacío.

Es un hecho que tenemos que compartir una frontera común. Tenemos que entender las amenazas, los desafíos y las soluciones a nuestra seguridad también en un contexto regional.

Es por eso que un enfoque trilateral para la seguridad de América del Norte es fundamental.

Las amenazas al continente y al hemisferio son cada vez más complejas, y requieren una respuesta coordinada.

La magnitud de nuestros desafíos mutuos es impresionante: gestionar la migración a través de las fronteras; garantizar el movimiento seguro y eficiente de personas y bienes a través de las mismas; salvaguardar la salud de nuestros ciudadanos; y mantener a nuestra gente a salvo; todos son esenciales para promover el empleo y la prosperidad.

El terrorismo y la delincuencia organizada transnacional, incluida la trata y el tráfico de personas, el financiamiento ilícito, y el tráfico de armas y narcóticos ilícitos también requieren un enfoque exhaustivo y estrechamente coordinado entre nuestros países.

Nuestras dos naciones continúan ampliando la cooperación en materia de seguridad para hacer frente a estos retos.

Por ejemplo, los Estados Unidos y México están trabajando para desmantelar a organizaciones criminales transnacionales, así como para combatir a narcotraficantes y tratantes de personas.

En el Diálogo Estratégico Estados Unidos-México para Afectar a las Organizaciones Criminales Transnacionales, que se llevó a cabo en mayo pasado, nuestros secretarios de Estado y de Seguridad Interna avanzaron nuestro objetivo compartido de desarrollar nuevas maneras de atacar las redes y modelos de negocios de estas organizaciones. Hemos aumentado nuestros esfuerzos conjuntos, que incluyen el compartir información para detener los cultivos de opio, la producción de heroína, y combatir el tráfico de fentanilo y de otros opioides ilícitos.

Por lo que toca al tema de las drogas en los Estados Unidos, el Secretario Tillerson dijo durante el Diálogo de mayo pasado “nosotros, los Estados Unidos somos el mercado”. Se trata de un problema devastador en los Estados Unidos. Tan sólo en 2015, casi 20,000 estadounidenses murieron de sobredosis de heroína o de opiáceos sintéticos, incluido el fentanilo. Pero el problema general no es solamente nuestro. Se calcula que alrededor de 100,000 mexicanos han muerto desde 2006 a causa de la violencia relacionada con las drogas.

Detener el flujo de drogas a través de la frontera es un paso necesario para poner fin a la amplia drogadicción y a la violencia relacionada con las drogas. Demasiadas familias en ambos países han sido devastadas por las drogas ilegales.

Al hacer frente de manera agresiva a los cárteles que operan en los Estados Unidos y en México, estamos haciendo todo lo posible por detener a los criminales que ya han causado dolor indescriptible a tantas personas.

Junto con el gobierno de México, los Estados Unidos coauspiciaron la Conferencia sobre Prosperidad y Seguridad en Centroamérica en el mes de junio. Una Centroamérica segura y estable contribuye a que los Estados Unidos sean más seguros y prósperos, al ayudar que nuestras fronteras sean más seguras, al proteger a los ciudadanos estadunidenses, y al incrementar las oportunidades para las empresas estadounidenses y de otras naciones.

Tan sólo la semana pasada durante la reunión del Grupo de Cooperación Estados Unidos-México, tratamos sobre nuestra visión común de atacar la producción y distribución de narcóticos ilícitos, al igual que nuestros esfuerzos continuos por aumentar la seguridad fronteriza. También estamos trabajando en formas de negar dividendos a los criminales transnacionales, así como combatir el lavado de dinero, el tráfico y la trata de personas.

También en el Diálogo de América del Norte, los Estados Unidos, México y Canadá están coordinando una mayor respuesta trilateral al problema de las drogas ilícitas.

Este Diálogo, que es el único mecanismo trilateral de cooperación para combatir las drogas, se concentra en hacer frente a las epidemias de heroína y fentanilo, para lo que se incluye desarrollar mecanismos para compartir muestras de drogas ilegales confiscadas, y mejorar el intercambio de información en cuanto al movimiento de las drogas a través de nuestras fronteras.

Esfuerzos más rigurosos y de colaboración para afrontar la amenaza de la producción y distribución de heroína y fentanilo son una prioridad para los Estados Unidos

Estamos comprometidos a trabajar junto con nuestras contrapartes mexicanas para mantener a nuestro pueblo a salvo de las drogas, la violencia criminal y la ausencia de la ley.

Afortunadamente, la cooperación bilateral entre nuestras agencias de procuración de justicia nunca ha sido más fuerte, al tiempo que nuestros militares reconocen la importancia de mejorar la comunicación y la cooperación.

Durante la reunión de Secretarios de Defensa de la América del Norte el 22 de mayo, el Secretario Mattis subrayó la necesidad de que los tres países trabajen juntos para afrontar los retos de seguridad más amplios.

Nuestro éxito económico depende de nuestro éxito en dar seguridad a nuestra región.

Los Estados Unidos entienden que compartimos los retos de seguridad de nuestros vecinos. Por la prosperidad de los Estados Unidos — y de la región – tenemos amplias razones para que crezca esta coordinación donde sea posible.

Para concluir, permítanme observar que, si bien el hemisferio enfrenta considerables desafíos, ciertamente estamos a la altura de la prueba, especialmente con el compromiso fortalecido de nuestras comunidades empresariales de participar, y una asociación fuerte y creciente entre los Estados Unidos y México.

Para que Estados Unidos y México prosperen económicamente, debemos trabajar juntos, hombro a hombro, y en estrecha coordinación con nuestros amigos en el hemisferio.

Hoy tenemos amplias oportunidades para impulsar la competitividad económica de América del Norte, y promover un entorno más seguro y saludable para nuestros ciudadanos.

Debemos continuar nuestros esfuerzos de colaboración para lograr esa meta en beneficio de todos.

Gracias de nuevo por el privilegio de hablar con ustedes hoy. Espero con interés sus preguntas.

(Pregunta) Garcia Cacho: Por cuestiones de tiempo, hemos recolectado de la audiencia un par de preguntas. Primero, en cuanto al estado de la relación entre nuestros dos países. Leyendo los encabezados de las últimas semanas uno fácilmente puede asumir que el estado de la relación México – Estados Unidos está en el punto más bajo en todos los tiempos. ¿Es así como usted lo ve? ¿A dónde ve usted que vaya la relación entre ambos países?

Subsecretario de Estado John J. Sullivan: Bueno, yo no diría, de hecho, que nuestra relación no está en el punto más bajo en todos los tiempos. Es imposible tener una relación tan inquietante como la que tiene Estados Unidos con otros países. Nuestros lazos con México, desde nuestro herencia, nuestra historia, nuestra cultura y nuestra frontera común nos hace inseparables. Somos vecinos. Somos aliados. Somos socios. Todas las personas en esta sala y todas las conversaciones que se están llevando a cabo. Ayer y hoy, mujeres y hombres de nuestros dos países están negociando transacciones de negocios, y sus intereses comunes en nuestras sociedades.

El número de estadounidenses, como mi familia, que tienen familiares en México y viceversa, el número de familias mexicanas que tienen familiares que viven en los Estados Unidos, nos hace inseparables. Eso no significa que no tengamos retos en nuestra relación. Como cualquier esposo o esposa o hermano pueden dar fe: entre más cercanos sean dos personas más a menudo hay puntos de desacuerdo y fricción. Estamos comprometidos ahora en las renegociaciones del TLCAN las cuales están acaparando la atención de nuestros periódicos y noticiarios. Recuerdo que, desde hace 25 años, había una ansiedad similar en las noticias. Teníamos un candidato presidencial que hablaba de un sonido gigante que vendría desde México.

Toda la ansiedad de que se perderían empleos y demás. Pero al final encontramos nuestro camino para lograr la aprobación el TLCAN. Nos benefició por más de 25 años, pero es momento de que sea actualizado, de que será renegociado. Eso es en lo que el presidente Trump está enfocado. No estamos buscando de ninguna manera sabotear nuestra relación económica con México. Es demasiado intensa y profunda para que nosotros hagamos eso. El TLCAN es parte de eso, pero nuestra relación es mucho más amplia. Así que no, no estamos en el punto más bajo de la historia de nuestra relación. Yo creo que hay mucho que esperar.

(Pregunta #2) García Cacho: Permítame cambiar de tema al de la energía. Dadas las históricas reformas energéticas y los recursos energéticos de América del Norte, ¿cómo ve el futuro de la seguridad energética de América del Norte?

Subsecretario John Sullivan: Considero que los cambios, como dije en mis palabras, en los mercados energéticos de México en los últimos años, han sido profundos, y han tenido un efecto positivo sustancial en los Estados Unidos en cuanto a la relación entre ambos países en cuanto al desarrollo, la resiliencia y la seguridad de nuestros recursos energéticos. No hace tanto tiempo que en los Estados Unidos nos sentíamos preocupados por nuestra vulnerabilidad a los suministros de energéticos de otras partes del mundo. Esa situación ha cambiado. Nuestra relación con México tiene mucho que ver con eso – nuestra relación energética. Como lo mencioné en mi discurso: es una calle de dos vías. Estamos importando una cantidad sustancial de petróleo crudo a los Estados Unidos.

Estamos exportando productos refinados a México. Considero que nuestros mercados energéticos están creciendo – están prosperando. Y así seguirán. Esperamos dar ánimo a los cambios que empezaron durante la administración actual en México con la apertura de los mercados de energéticos. Esperamos alentar eso y hacer que nuestros mercados energéticos y nuestras conexiones, sean aún más cercanas.

(Conclusión) García Cacho: Bien, Sr. Subsecretario, lamentablemente éste es todo el tiempo que tenemos. Como sabe, tenemos varias otras sesiones. Y luego estaremos recibiendo al Presidente Peña Nieto. Le damos las gracias otra vez por estar con nosotros y compartir sus pensamientos. Por favor démosle un aplauso.