Palabras del Encargado de Negocios en la recepción del Mes del Orgullo LGBT+

Buenas tardes.

Quiero dar la bienvenida a todos nuestros invitados.

Nos complace que nos acompañen esta tarde.

Un eje central de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos es la idea de que todos los seres humanos son creados iguales y que tenemos derechos incuestionables. Entre ellos el derecho a la vida, a la libertad, y a la búsqueda de la felicidad.

La historia estadounidense nos enseña que la lucha por los derechos humanos fundamentales ha sido un trayecto interminable del cual no debemos desistir ahora. Desde haber logrado la independencia, a la emancipación, a la concesión del voto a las mujeres y el Acta de Derechos Civiles de 1964, nos hemos encontrado en un trayecto continuo para comprender que todos somos creados iguales.

La comunidad LGBTI no ha sido la excepción. Desde los disturbios en Stonewall que desataron movimientos en toda la región, a la reciente legalización de matrimonio entre personas del mismo sexo, la búsqueda por los derechos humanos ha sido ardua y llena de obstáculos.

Aun así, los logros de la comunidad LGBTI han sido inspiradores. Nos reafirman que, a través de la valentía, el sentido de comunidad, una fuerte voluntad política y perseverancia tenaz, los ciudadanos comunes pueden mejorar su vida.

México ha estado en una búsqueda similar para ampliar sus derechos humanos. En la década de los setenta, se estableció la igualdad jurídica entre mujeres y hombres, y el Gobierno de México reconoció el derecho de trabajadores a la vivienda asequible, estableciendo el INFONAVIT.

En esa misma década, un grupo de hombres y mujeres mexicanas comenzó a abrir camino para incrementar la tolerancia al marchar por los derechos de los gais y las lesbianas. Gracias a aquellos valientes individuos podamos estar reunidos hoy celebrando la equidad, el empoderamiento, y la libertad.

En este mes, en México, conmemoramos cuarenta años de una ampliación de derechos. De la misma forma, recordamos y honramos a aquellas personas que dieron su vida en el camino imaginando un futuro que tenemos la suerte de vivir hoy en día. Tal como lo declara el lema de este año: “Cuarenta años viviendo en libertad ¡No renunciaremos!”

No obstante, aún queda trabajo por delante. Cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar en la educación de unos a otros, para que juntos erradiquemos la discriminación y promovamos la inclusión social.

Como vecinos, nos encontramos en nuestros propios caminos hacia una meta en común. Continuamos comprometidos con la idea de que todos los seres humanos somos creados iguales y merecemos los mismos derechos fundamentales.

Espero disfruten de la celebración de hoy.

Gracias a todos por venir.