Palabras del Embajador Christopher Landau – Perspectivas 2020 ANADE Forbes Latam

Muy buenos días a todos y a todas.

Le agradezco al Colegio de Abogados ANADE y a Forbes LATAM por su invitación. Me entusiasma muchísimo estar aquí con ustedes porque, como abogado con 30 años de experiencia en litigaciones en Washington, siento que regreso con mi gente, con mi tribu. Así que es un gran placer para mí.

Quisiera comenzar por destacar que coincido con las palabras del ministro sobre la importancia de la independencia judicial como base de la democracia. Sin un Poder Judicial independiente no puede haber confianza en la democracia. Es algo que nosotros en Estados Unidos damos por hecho que nuestro poder judicial es independiente.

Pero realmente creo que nosotros somos la excepción en el mundo, donde hay muchas presiones del gobierno, sobre todo cuando hay grandes disputas entre el gobierno y el sector privado. Es muy importante que haya una percepción y la realidad de un Poder Judicial independiente del gobierno.

Pero también es importante… que… es completamente legítimo, que se critique al Poder Judicial. Son humanos también, especialmente cuando se meten en asuntos políticos.

Es completamente legítimo decir “no estamos de acuerdo con su decisión”. No es un ataque a la independencia judicial criticar al Poder Judicial. Pero siempre hay una tensión ahí muy fuerte, como lo acaba de decir el ministro, yo creo que el ministro reconoció esa tensión.

Eso algo que ahora es muy importante en los Estados Unidos en esta época, hay muchos jueces francamente muy opuestos a la Administración. A mí como ciudadano me preocupa que el Poder Judicial, sobre todo en algunas de las cortes de Primera Instancia, ya se conoce a muchos jueces que son tan “anti-Trump”, que llegan los casos e inmediatamente hay un fallo contra el gobierno. Eso tampoco me parece independencia judicial.

Aunque por eso tenemos todo el sistema en que se van apelando esos casos. Pero me preocupa mucho eso. Así es que no es algo que en nuestro país sea perfecto tampoco, y siempre lo estamos tratando de mejorar.

Realmente les deseo lo mejor en México porque yo sé que ustedes han hecho grandes esfuerzos por mejorar y fortalecer la independencia del Poder Judicial. Me parece muy importante lo que ha pasado en este país en la última generación. Y les felicito por eso.

Quisiera hablar un poco de mis prioridades. Yo, aunque soy abogado, vengo de una familia diplomática. Francamente me encantó ser abogado, lo ejercí durante treinta años, pero también fui muy feliz cuando la oportunidad de ser Embajador en México se presentó. Y estoy muy contento de estar aquí en México.

Creo que ser abogado es una buena preparación para ser un embajador o un diplomático porque uno tiene que ser analítico y, por cierto, en la Facultad de Derecho te enseñan a ver las cosas de una manera muy analítica. Eso me ha sido muy útil como embajador y también presentar tu caso, lo que piensas, de manera persuasiva. Yo encuentro que hay mucho de mi vida como abogado que uso ahora en mi vida diaria como diplomático.

Quisiera hablar un poco de las relaciones entre nuestros países. Desde mi llegada a México hace seis meses establecí tres prioridades para mi gestión: trabajar sobre la seguridad, la migración, y el comercio.

Aunque hablaré principalmente sobre el tercer punto, antes me gustaría comentarles un poco sobre la seguridad y la migración.

Ninguno de nuestros países está seguro cuando el otro no lo está. Es un reto conjunto que requiere soluciones compartidas. Por eso, hemos buscado trabajar con el gobierno de México para combatir al crimen organizado, frenar el flujo de drogas y de armas, así como otros crímenes como el lavado de dinero.

Igualmente, nos hemos enfocado en colaborar para robustecer el Estado de Derecho porque resulta fundamental para generar certidumbre y erradicar la corrupción y la impunidad, que dan pie a más actividades criminales.

Y ustedes como abogados, sobre todo en materias comerciales, saben mejor que nadie la importancia que tiene la certidumbre. El Estado tiene que poner las reglas del juego, pero habiéndolas puesto, no las puede ir cambiando, no se puede ir cambiando los contratos, renegociando.

Obviamente si hubo corrupción eso es una cosa, pero una persona que ha entrado en un contrato de manera libre y justa no puede ser sometido después, cuando cambia una Administración, a cambios en el contrato. Eso no puede ser. Y es muy importante, francamente, para el desarrollo económico del país que haya certidumbre en los contratos. Ustedes juegan un papel muy importante como abogados, en hacer que se cumplan las promesas. Es, al fin y al cabo, de lo que se trata.

Entonces, en materia de seguridad estamos colaborando de manera muy estrecha. También en materia de migración. Fomentar el flujo migratorio ordenado y legal es de interés para ambos países. Enfocarnos en fronteras más seguras y eficientes, generará mejores condiciones para el comercio y para el tránsito lícito de personas y empresas que tienen un pie en México y otro en Estados Unidos.

En lo que respecta al comercio, siempre he pensado que es uno de los pegamentos que fortalece nuestros vínculos, y contribuye para generar desarrollo y prosperidad en nuestros países.

Esta idea la tengo muy presente desde joven porque el primer puesto de mi padre como diplomático fue como agregado comercial en nuestra embajada en Montevideo, Uruguay. Continuamente me dijo que la labor más crítica de un embajador es trabajar con el sector privado para incrementar el comercio, por las múltiples implicaciones positivas que representa.

Ninguna otra de nuestras relaciones bilaterales incide tanto en las vidas de los mexicanos y estadunidenses como ésta, más aún, ahora que el T-MEC ha sido aprobado por nuestros países.

Este acuerdo moderniza el TLCAN y lo evoluciona a las necesidades del siglo 21. Nuestro comercio trilateral se fortalecerá y alcanzará niveles sin precedentes, en un esquema ganar-ganar, para que nuestros pueblos tengan un porvenir más brillante, a través del comercio libre, justo y recíproco.

Entre otros, uno de los temas en los que avanzamos es la Propiedad Intelectual. El capítulo respectivo brinda protecciones más sólidas e integrales, en comparación con cualquier otro acuerdo comercial antes firmado por nosotros.

El pasado 28 de enero, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial y la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de Estados Unidos firmaron el Memorándum de Entendimiento que le da mayor peso a su protección, y que se traduce en mecanismos que les permitan hacer más eficiente su labor y tener una mayor cooperación.

Sabemos que, al salvaguardar la propiedad de los creadores, protegemos la innovación e incentivamos la creatividad que llevó a personas como el mexicano Guillermo González Camarena a inventar la televisión a color.

Los Padres Fundadores de Estados Unidos le dieron tal importancia a la Propiedad Intelectual que decidieron incluirla en nuestra Constitución, que data de 1789, y es muy cortita. En particular, para fomentar “el progreso de la ciencia y las artes útiles”.

Ellos entendían muy bien la conexión entre la protección de la Propiedad Intelectual y el progreso tecnológico, cultural, y social. Entre los poderes específicos que esa Constitución le otorgó al Poder Legislativo es la de legislar sobre esta materia.

En lo que respecta al comercio digital: se facilitan las transacciones; se prohíbe la aplicación de aranceles aduaneros y otras medidas discriminatorias a productos digitales distribuidos electrónicamente; y promueve la colaboración para abordar los desafíos en ciberseguridad.

Logramos el capítulo más avanzado y completo sobre cualquier otro acuerdo comercial en materia de medio ambiente. Incorporamos disposiciones al núcleo del acuerdo y las hicimos exigibles, para incluir el combate al tráfico de vida silvestre, madera y peces; fortalecimos las redes de aplicación de la ley para detener dicho flujo ilegal; y abordamos cuestiones urgentes, como la calidad del aire y la basura marina.

En cada uno de los capítulos del T-MEC, hay avances importantes que ayudarán a que América del Norte sea la región más competitiva, dinámica e interconectada en todo el mundo.

Éste es un gran acuerdo, y muchos de ustedes deben estar orgullosos, porque seguramente tuvieron alguna participación para lograr que el T-MEC sea de primer nivel.

Cuando yo estaba en la universidad, recuerdo que el principal libro que describía nuestra relación bilateral se llamaba “Vecinos distantes”, y nos hemos integrado de tal manera, a través de estos últimos 30 años, que ahora uno de los textos más relevantes se titula “Fronteras que se desvanecen”.

El comercio nos muestra qué tan fuerte es nuestra relación. En 2018, cruzaron nuestra frontera compartida más de 678 mil millones de dólares en bienes y servicios. Y México se convirtió en nuestro mayor socio comercial de bienes en 2019.

Además, cada vez son más las empresas estadunidenses que invierten en México, y las compañías mexicanas que invierten en Estados Unidos.

Justamente en este mes que viene, en marzo, me voy a Houston a inaugurar una gran planta, una fábrica de Arca, la embotelladora, que va a ser una de las mayores en Estados Unidos. Es importante para mí subrayar esta inversión mexicana allá.

Yo siempre me voy muy contento a cualquier inauguración que hay de empresas estadounidenses en México. Justamente la semana pasada estuve en Querétaro para el vuelo inaugural de la UPS desde Kentucky que ayudará a que los clientes en México tengan mayor facilidad—sobre todo en esa región del Bajío—para llegar y mandar sus productos a más de 220 países y territorios con la UPS mejorando nuestros vínculos y fortaleciendo el comercio digital.

Igualmente, en el mes de diciembre visité Tijuana, donde pude ver cómo el carácter binacional de esa región, que le dicen “CaliBaja”, los vuelve tan competitivos, detona todos los sectores, y aumenta las oportunidades en ambos lados de la frontera.

El comercio seguirá siendo un factor de unión entre nuestros países, y nos ha incentivado para trabajar juntos ante los desafíos que hemos tenido, mostrándonos que nuestra relación es fuerte, sólida, y resiliente.

No tengo la menor duda de que México y Estados Unidos seguirán estrechando sus lazos en beneficio de nuestros pueblos. Y sé la importancia del papel de los abogados para encontrar soluciones y caminos que nos permitan avanzar juntos, como los socios y amigos que somos.

Porque, a pesar de que muchos podrían pensar que la frontera nos divide, en realidad, es ahí donde inicia la unión entre nuestras naciones, y el anhelo, tanto de mexicanos como estadunidenses, de tener una región más próspera y competitiva.

Tenemos retos compartidos en todas estas materias que acabo de describir: la de seguridad, la migración, el comercio; pero estoy seguro de que, con diálogo y cooperación, saldremos adelante, ya que tenemos la convicción de aquellos amigos que, más allá de nuestras diferencias, siempre encontramos las razones para estar unidos.

¡Muchas gracias!