Palabras del Embajador Christopher Landau durante la Inauguración Del Museo Jenkins

Muy buen día.

Es un enorme placer y un honor, como Embajador de los Estados Unidos de América en los Estados Unidos Mexicanos estar aquí presente en la inauguración de este gran museo, del Museo Jenkins.

Esta familia representa en forma de carne y hueso, se les puede ver, la hermandad entre nuestros pueblos y destaca cómo la cooperación entre México y los Estados Unidos puede beneficiar a ambos.

Aquí vemos cómo la sociedad civil comprometida sirve como un pegamento social para unir a distintos sectores y a dos naciones a favor de temas como la educación, la cultura y la investigación.

A mí me encanta la historia y ver estas líneas de tiempo que comienzan en el año 1900 con William Oscar Jenkins de Tennessee, de nuestro estado, que se vino a México, que hizo su fortuna y mientras tanto todo lo que pasaba en el mundo imagínense, el Zar de Rusia, todo lo que pasaba.

Tuve la gran oportunidad de visitar el resto que va hasta el año 2016 y muestra la historia de Puebla, la historia de la familia Jenkins, la historia de México y están todas entrelazados. Es tan interesante y tan bien hecho que realmente me llena de emoción encontrarme aquí porque yo hablo mucho de forma muy abstracta de la importancia para ambos países de las relaciones entre nosotros, entre nuestros pueblos, pero realmente viéndolos, que son a la vez tan mexicanos y tan estadounidenses, ustedes nos representan de carne y hueso y los felicito, porque para mí como estadounidense me da mucho orgullo que un conciudadano mío haya venido a México, haya hecho una fortuna aquí, pero haya reconocido siempre sus responsabilidad social con la tierra que le dio esa gran oportunidad de hacer su fortuna. Y me parece algo muy importante que esta familia Jenkins sigue con ese sentido de responsabilidad social y esa actitud de gratitud hacia México. Para mí ustedes, y ahora este museo, representan lo mejor de las relaciones entre nuestros países.

Por supuesto tenemos los desafíos, pero son momentos como estos, me parece, que nos hacen recordar todo lo que nos une como países vecinos, socios y amigos. Y por eso para mí es un enorme honor estar aquí con ustedes.

Este museo realmente demuestra el compromiso de esta familia con Puebla y con México, y ojalá representantes de otras empresas puedan ver lo que ustedes han hecho aquí a través de ya más de un siglo. Yo quiero también destacar que ustedes, la familia Jenkins, la fundación Oscar Jenkins han sido socios muy importantes de la embajada en nuestros programas de cooperación binacional como el Fondo de Innovación de la Fuerza de 100,000 en las Américas. Estos programas, a los que nos dedicamos nosotros y a los que se dedican ustedes, promueven el entendimiento bilateral, la cooperación y el intercambio educativo, así como la investigación conjunta entre académicos y estudiantes.

Gracias a la responsabilidad social de la Fundación Mary Street Jenkins, bajo la Fuerza de 100,000, en el año 2019 se otorgaron ocho subvenciones a 16 instituciones educativas en México y en Estados Unidos. A través de estas colaboraciones se promueve la investigación conjunta en áreas como la arqueología, antropología y educación, enfocándose principalmente en las poblaciones menos favorecidas o que pertenecen a grupos indígenas.

Un ejemplo de estas colaboraciones es el que se dio entre la Universidad de las Américas Puebla y la Universidad de Alabama, para que estudiantes y académicos de ambas instituciones analicen los desafíos que enfrentan las comunidades agrícolas rurales.

Con gusto les comparto que en la primavera lanzaremos la segunda convocatoria en la que la Fundación Jenkins participará nuevamente con el Departamento de Estado. Con el Fondo de Innovación, las asociaciones público-privadas se vuelven motores de cambio social, punto de unión entre nuestros países y herramientas para la cooperación.

Con casi siete décadas de historia y altruismo, la Fundación Jenkins se ha distinguido por sus contribuciones sociales, principalmente a la educación, así como un referente de las aportaciones que los estadunidenses realizan en México.

Hay muchas aportaciones de la Fundación Jenkins que yo ni siquiera conocía, por ejemplo a la Basílica de Guadalupe, a la restauración del Centro Histórico de la Ciudad de México, y eso, como dije antes, me da tanto orgullo como estadounidense y como representante de Estados Unidos aquí en México.

Por una parte, han contribuido a fortalecer los nexos entre la comunidad estadunidense, como la fundación del Colegio Americano en Puebla, y ayudan a promover la educación binacional, como la tuve yo, que, además, sirve para fomentar el entendimiento entre nuestros pueblos.

Yo no sería embajador de Estados Unidos en México sino fuera por aquellos que a mí me enseñaron tan bien este bello idioma, como Miss Rolón, mi profesora de español en el Colegio Americano de Asunción, Paraguay.

Del mismo modo, mis hijos Nat y Julia, son parte del Colegio Americano en la Ciudad de México y, junto con sus compañeros, disfrutan del gimnasio que la familia Jenkins donó a dicha institución.

Por otro lado, hacen más sólidos los lazos entre México y Estados Unidos, pues se vuelven los verdaderos embajadores entre nuestros pueblos. Yo tengo el título de embajador, pero siento de todo corazón que son ustedes los verdaderos embajadores y lo han demostrado a través de décadas aquí en México y este museo asegura que lo seguirán siendo por muchas décadas más. Y para mi realmente es una enorme emoción estar presente en la inauguración de esta gran institución, de un lugar tan histórico no solamente para su familia, sino para Puebla. Es muy importante dar reconocimiento público a ese tipo de filantropía y sentimiento de responsabilidad que lamentablemente muchos ya no lo tienen. Por eso para mí es algo muy importante y se los agradezco de todo corazón.

Ustedes demuestran, que todo lo que hacen y todo lo que son, que unidos podemos lograr más ya que su enfoque en la educación, la cultura, la salud y el deporte, beneficia a miles de personas de manera directa.

Al participar con otras instituciones, han ayudado a establecer el Centro de Cáncer del Hospital ABC—que visité hace tres días—fomentan el deporte con los deportivos Alpha; otorgan becas de posgrado en el extranjero que permiten que más jóvenes alcancen sus sueños; y hasta fueron fundamentales para la construcción de los planteles de la UDLAP y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Si algo los caracteriza, es que su generosidad y altruismo no conoce límites porque van desde el apoyo a niños y niñas en el deporte, a permitir que jóvenes cineastas que aspiren a llegar tan alto en Hollywood como lo hizo Guillermo del Toro; o hasta fomentar la cooperación y el intercambio educativos con la Fuerza de 100,000 en las Américas.

Su legado es invaluable y seguirá dando frutos. Es un ejemplo de cómo las fundaciones y las compañías provenientes de Estados Unidos contribuyen al desarrollo, al bienestar y a la prosperidad de este gran país, tal como este gran país le dio la base de la prosperidad a la familia Jenkins.

Felicito a esta familia, porque no solo han hecho propio ese legado que recibieron, sino que lo continúan con convicción. Espero que más personas conozcan este museo porque se darán cuenta que compartimos valores estadunidenses como el altruismo, el civismo y la participación social, que benefician a cada comunidad que los practica.

Les felicito por su gran labor porque en la medida en la que trabajemos juntos, podremos hacerle frente a cualquier desafío. La frontera nos hace vecinos y nos une, pero nosotros como mexicanos y estadunidenses decidimos colaborar entre nosotros en beneficio de ambas sociedades porque, más que vecinos, somos amigos y, en muchos casos, como lo demuestran ustedes hasta familia.

¡Muchas felicidades a ustedes la familia Jenkins y muchas gracias por recibirnos hoy en este gran lugar!