Palabras del Emb. Landau en Agronegocios Business Summit Edición 2019

Versión anticipada

Viernes 6 de diciembre de 2019

Es un honor y un gran placer estar aquí con ustedes. 

Antes de comenzar, quiero agradecer a Deloitte y a Monarch Global Strategies por la invitación y felicitarles por este foro porque nos permite dimensionar más a detalle muchos de los beneficios y los retos que el sector agrícola representa para nuestras economías.

Ninguna otra relación bilateral impacta tanto en las vidas de nuestros connacionales como ésta, pues tiene repercusiones directas en la prosperidad y la seguridad de las familias estadounidenses y mexicanas.

El comercio ejemplifica el potencial y la importancia de los lazos que nos unen.  En 2018, tuvimos un intercambio de bienes y servicios que sobrepasó los 678 mil millones de dólares y, recientemente, México se convirtió en nuestro principal socio comercial en bienes.

La relación entre México y Estados Unidos es sumamente compleja e incluye un gran número de desafíos compartidos.  Así que al iniciar mi cargo como embajador establecí tres prioridades en la agenda de la Misión Diplomática:  la migración, la seguridad, y el comercio y la economía.

De manera particular, me quiero referir al tercer punto:  el comercio y la economía. Aunque fui abogado en Washington por 30 años, me gusta considerarme como un embajador enfocado en la agricultura y los asuntos comerciales.

El primer puesto diplomático que mi padre ocupó fue como consejero comercial en la Embajada de los Estados Unidos en Montevideo, Uruguay, pero ni con el paso de los años perdió esa convicción.  Por lo que siempre me dijo que la función más crítica de un embajador era trabajar con el sector privado para incrementar el comercio y, con ello, la prosperidad de ambos pueblos.

Uno de los rubros más dinámicos de nuestra relación bilateral y de mayor interacción, tiene que ver precisamente con la agricultura.  Dependemos el uno del otro, como proveedores y consumidores.  En 2018, tuvimos un intercambio de bienes agroalimentarios de más de 47 mil millones de dólares, lo que nos ha permitido posicionarnos como líderes mundiales.

De enero a agosto de este año, el comercio agroalimentario entre nuestros países creció seis por ciento, en comparación con el mismo periodo de 2018.  Igualmente, las exportaciones mexicanas a los Estados Unidos en este rubro aumentaron 10 por ciento en los primeros ocho meses de 2019, si se comparan con las cifras del año anterior.

Todo esto ha sido posible gracias al trabajo conjunto que hemos realizado entre los gobiernos de ambos países y con la activa participación de la iniciativa privada.

Un ejemplo de esa cooperación se dio a inicios de noviembre con la visita a la Ciudad de México de una delegación comercial estadounidense encabezada por nuestro secretario de agricultura, Sonny Perdue.  Durante su estancia, alrededor de 100 participantes del sector agroindustrial, provenientes de 50 organizaciones, tuvieron más de 600 reuniones de negocios con compradores mexicanos.

Hace un mes estuve en Michoacán, donde me reuní con productores locales, conocí plantaciones de aguacates y yo mismo coseché algunos.  Justamente ahí me dijeron que la demanda estadounidense sube muchísimo para la época del Super Bowl porque el guacamole se ha convertido en la comida típica para ver el partido.

¿Se imaginan un Super Bowl sin guacamole?  Francamente, yo no y seguramente tampoco mis paisanos en los Estados Unidos.

En los cuatro meses que he tenido el honor de representar a mi patria en este gran país, me he reunido con el presidente Andrés Manuel López Obrador y con funcionarios federales, como el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; la secretaria de Economía, Graciela Márquez; o el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural de México, Víctor Villalobos.

También he visitado ocho estados de la República, reuniéndome hasta ahora con 11 gobernadores.  Apenas esta semana estuve en Jalisco, en donde platiqué con su gobernador y con los de Nayarit, Colima y Aguascalientes.

En cada uno de esos encuentros, hemos conversado sobre cómo fortalecer nuestra relación, particularmente nuestros nexos comerciales y agrícolas, puesto que juegan un rol fundamental en el bienestar y en las economías de México y de los Estados Unidos.

Naturalmente, he tenido encuentros con la iniciativa privada y con distintas organizaciones empresariales, quienes ayudan a fortalecer nuestros vínculos y a que rindan más frutos.  Sepan que las puertas están abiertas en la Embajada de los Estados Unidos para colaborar con ustedes y para apoyarles.

Como en cualquier otro rubro de nuestra dinámica y compleja relación, sabemos que tenemos desafíos compartidos que habremos de enfrentar juntos, pero estoy seguro de que el diálogo, la cooperación y el entendimiento mutuo seguirán siendo la base de nuestros esfuerzos para tender puentes en beneficio de nuestros pueblos.

Uno de los desafíos que compartimos tiene que ver con concentrarnos en trabajar en una frontera más eficiente y fomentar el tránsito legítimo de personas y empresas que tienen un pie en México y en los Estados Unidos.

Mejorar la seguridad, la procuración de justicia y el Estado de derecho, resultan esenciales para impulsar la prosperidad, las inversiones y el crecimiento económico de cualquier país.

Reconocemos que el comercio libre y justo ha sido muy positivo para los sectores agrícolas mexicanos y estadounidenses, por lo que es importante que construyamos sobre nuestro pasado exitoso, superemos los desafíos comunes y encontremos nuevas oportunidades.

Gracias a la integración que en su momento fomentó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el comercio bilateral agrícola entre México y los Estados Unidos se incrementó 500 por ciento, al pasar de siete mil 500 millones de dólares en 1994 a 45 mil millones de dólares en 2018.

Ahora, con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, podemos consolidar esta tendencia exitosa y nuestro historial de cooperación, al modernizar la relación comercial, ser más competitivos y afianzarnos como los líderes globales en agricultura.  Esperamos que pronto finalicemos esta última fase de las negociaciones.

De los dos lados de la frontera sabemos que el comercio agrícola es benéfico para ambos países y que sirve para mejorar la variedad, la calidad y el costo de los alimentos tanto en México como en Estados Unidos.

Así que sigamos por este camino que hemos emprendido juntos para fortalecer nuestras relaciones comerciales y lazos de amistad.  Porque los más tres mil kilómetros de frontera que compartimos nos hacen vecinos, pero ha sido nuestra convicción la que nos ha unido como socios y amigos.

¡Mucha gracias