Palabras de la Embajadora Jacobson durante su recepción de bienvenida

ver a tantas caras familiares – caras de amigos  y colegas con quienes he trabajado por años – tengo un profundo sentimiento de gratitud.  Estoy especialmente agradecida por la confianza del Presidente Obama, quien me nominó, y por el constante  apoyo incondicional del Vicepresidente Biden y del Secretario Kerry para poder llevar a cabo mi trabajo aquí en México y a lo largo y ancho de esta región.  Estoy profundamente agradecida por los muchos aliados en ambos lados de la frontera quienes permanecieron a mi lado a través de este largo – y lo digo en serio, LARGO – proceso de confirmación.  Pero sobre todo, con humildad recibo este honor de tener la oportunidad de servir como Embajadora de los Estados Unidos de América en México.

“Como la mayoría de ustedes sabe, México significa mucho para mí, tanto a nivel profesional como personal.  He pasado cerca de treinta años trabajando en la relación entre los Estados Unidos y América Latina, incluyendo casi cinco años como directora de la Oficina de Asuntos Mexicanos.  A lo largo de mi carrera, he visitado México más de una docena de veces y cada vez me he enamorado más de su cultura, historia y gente.  Me he dado cuenta de que somos más que vecinos, somos familia.  ¿Por qué digo esto?  Porque un vecino siempre tiene la oportunidad de mudarse; pero entre familia esto no es posible.  Y ya sea para bien o para mal, estamos destinados a estar juntos.  O como lo veo yo, estamos feliz y afortunadamente unidos.

“Las familias pasan por buenos y malos momentos.  Pero sabemos que, a pesar de todo, son familia y que sus futuros inseparables y el cariño del uno al otro vence todos los obstáculos.  Así es como yo veo la relación de los Estados Unidos y México — una que se fortalece día a día teniendo en mente de que el éxito de nuestros hijos y de nuestros nietos depende de nuestra habilidad para crecer y alcanzar la prosperidad de manera conjunta.

“Nuestra familia es complicada, se compone de diferentes tipos de gente, con diferentes ideas de lo que significa esta relación. Pero en los siguientes meses y años tengo la certeza de que podemos trabajar de manera conjunta para recordarles a todos nuestros ciudadanos lo mucho que hemos logrado en las últimas décadas.  Qué tanta confianza hemos construido.  Cuánto hemos generado en comercio y en movimiento de capitales.  Cuántos estudiantes, profesores y ciudadanos han estado de intercambio en nuestros países.  Cuántos desastres naturales hemos vivido juntos.  Cuántos problemas hemos resuelto.  Y cuántas amistades profundas y duraderas hemos hecho.

“Si existiera un mejor momentoen el que tuviéramos que salir a promover los beneficios de esta alianza, ese momento es ahora; Y si existiera un mejor momento para tener fe en cada uno de nosotros, aquellos en ambos lados de la frontera que creen en una sólida relación bilateral y en una región de América del Norte sólida se probará, que ese momento es ahora.

“Al mirar a mí alrededor, no sólo veo a nuestras contrapartes más importantes, sino que también veo a los arquitectos de muchas de nuestras historias compartidas de éxito.  Les agradezco por su liderazgo y visión en poder darse cuenta de lo mucho mejor que estamos trabajando de manera conjunta.  Al mismo tiempo, veo los rostros de aquellos que continúan trabajando de manera comprometida para fortalecer la relación México-Estados Unidos cada día.  Les agradezco por todo lo que están haciendo ustedes y por todo lo que lograremos en el futuro.

“Como muchos de ustedes sabrán, fui bailarina en mi vida anterior, y las artes tienen un lugar muy importante en mi corazón.  Por lo que me gustaría concluir con las palabras de Octavio Paz quien escribió ‘Amar es combatir, es abrir puertas.  El mundo cambia si dos se miran y se reconocen’.”