Palabras de la Emb. Jacobson en Ceremonia de Celebración del Programa Nacional de Donaciones de Simuladores de Armas de Fuego

Pachuca, Hgo., a 3 de marzo de 2017

Buenos días,
Licenciado Omar Fayad Meneses, Gobernador del Estado de Hidalgo,
Maestro Álvaro Vizcaíno Zamora, Secretario Ejecutivo de Seguridad Pública Nacional,
Secretario Mauricio Delmar Saavedra Secretario de Seguridad Pública,
Diputada Maria Luisa Pérez Perrusquia, Presidente de la Junta de Gobierno del Estado,
Distinguidos funcionarios del gobierno del Estado de Hidalgo,
Distinguidos funcionarios de la Procuraduría General de la República,
Secretarios de Seguridad Pública y Directores de Institutos de Formación Policial, e
Invitados Distinguidos:

Me honra mucho estar aquí el día de hoy, en compañía de muchos de ustedes quienes se encuentran a cargo de garantizar la seguridad tanto de México como de los Estados Unidos.

Esto me brinda la oportunidad de compartirles un mensaje sencillo. Gracias por su valentía y su sacrificio.

El crimen afecta a nuestros países de maneras distintas, hemos visto la tragedia de vidas arrebatadas por asesinatos o de familias traumatizadas por secuestros o por violencia doméstica. Pero no estoy segura si en realidad siempre reconocemos el problema económico del crimen. Ya sea a través de la extorsión a negocios legítimos o de perder oportunidades cuando los inversionistas tienen miedo de invertir sus capitales en aquellos lugares donde más se necesita de puestos de trabajos, los criminales roban nuestros sueños de muchas maneras. Y también tenemos a los jóvenes que pierden su camino, yéndose por la vía del dinero fácil, encontrando miseria y muy a menudo la muerte.

No se equivoquen, las organizaciones criminales contra las que están luchando son los verdaderos mercenarios de la muerte.

Treinta y tres mil personas murieron por el uso de sustancias opioides ilegales en los Estados Unidos en el año dos mil quince. Y ustedes saben mejor que yo el sufrimiento que causan estos criminales en México.

El crimen transnacional es un ejemplo de un problema conjunto y es por ello que estamos invirtiendo cantidades de dinero sin precedente en los Estados Unidos para reducir la demanda de drogas ilícitas.

Ningún país puede enfrentar este reto por sí mismo. Debemos trabajar de manera conjunta. Pero se necesita más que dinero. Se necesitan líderes gubernamentales y encargados de la procuración de justicia que tengan una visión y el deseo para traducir estos esfuerzos en una realidad.

También se necesitan de líderes que demanden los más altos estándares éticos de conducta y profesionalismo por parte de los policías bajo su mando.

El formar una fuerza policiaca confiable es difícil pero no es complicado. La receta es simple.

Antes que nada, necesitan hacer que la carrera policiaca sea atractiva a través de ofrecer tanto salarios como beneficios justos.

El siguiente paso, es el seleccionar a las personas correctas para desempeñar este trabajo.

Después, es el capacitar a aquellos seleccionados conforme a las mejores prácticas internacionales y otorgarles las herramientas necesarias para que cumplan con su trabajo.

Y finalmente, es el establecer unidades internas de investigación y sistemas disciplinarios con la finalidad de detectar las malas conductas de los oficiales y castigarlos.

La labor policiaca requiere de horas irregulares de trabajo y ausencias frecuentes de la familia.

Es estresante y frecuentemente peligrosa.

Sólo podemos pedirles a los policías dichos sacrificios y que cumplan con las más altas normas éticas, si estamos dispuestos a brindarles una carrera que compense adecuadamente sus servicios, un sistema de promoción basado en méritos, y un sistema de retiro que haga del oficio de policía una carrera y no sólo un trabajo.

Nuestras comunidades merecen dedicación, valentía y honradez de parte de nuestra policía. Y nuestra policía merece salarios y beneficios decentes de parte de las comunidades que están sirviendo.

Pero todo empieza con la confianza.

Todos sabemos que la confianza se gana, no se otorga.

Todos los países deben contar con sistemas para asegurar que los candidatos a oficiales de policía sean adecuadamente seleccionados, y que aquellos que ya integran las fuerzas policiales, sean responsables por sus acciones.

Es por esta razón por la que estamos apoyando sus esfuerzos para reforzar el sistema de Control de Confianza y a las unidades de asuntos internos que se encargan de supervisar y vigilar a los policías.

En lo que respecta a las capacitaciones, estamos apoyando sus esfuerzos para reforzar sus academias de policías.

Estimamos que en menos de un año todas las academias estatales habrán recibido por lo menos un simulador de armas de fuego.

Como lo apreciaron en el video, casi seis mil quinientos cadetes y agentes policiacos a nivel federal y estatal han recibido capacitación mediante el uso de esta tecnología de punta. Esto significa que hoy existen 6,500 oficiales que entienden mejor cómo hacer uso de la fuerza, y lo más importante, cómo y cuándo no hacer uso de ella.

Estamos también ayudando a entrenar a la policía bajo el nuevo sistema de Justicia Penal de México.

Estoy orgullosa de decirles que en los últimos dos años hemos apoyado la capacitación a policías en todos los estados de la República.

Al llevar a cabo esta tarea, hemos puesto un énfasis especial en la capacitación a instructores.

Como ejemplo,

En el año dos mil dieciséis, después de 25 años de servir como policía municipal de Mexicali, la agente Cristina Madera Herrera participó en uno de estos cursos.

Cristina después tuvo la oportunidad de capacitar a sus colegas durante tres meses como Primeros Respondientes.

Este programa permitió que Cristina usara su propia experiencia como agente de policía para dar contexto y relevancia a la capacitación que brindaba a sus colegas, algo que ningún instructor administrativo podría hacer.

Todos estos esfuerzos deben y deberán continuar.

Agradezco al Gobernador Fayad, así como al Maestro Vizcaíno por ser nuestros anfitriones el día de hoy. Les extiendo mis más sinceras felicitaciones por lo mucho que han logrado.

Les garantizo tanto a ellos como a ustedes nuestro compromiso continuo de trabajar de manera conjunta, mientras nuestros dos países cumplen con los retos en materia de seguridad pública que nos afecta a todos.

Muchas Gracias.