Discurso del Vicepresidente Pence en la Primera Sesión Plenaria de la Cumbre de las Américas

Lima, Perú, 15 de abril de 2018 – EL VICEPRESIDENTE: Secretario General Almagro, Presidente Vizcarra, Presidentes, Primeros Ministros y líderes de todo el Hemisferio Occidental: es un gran honor para mí unirme hoy a ustedes, como Vicepresidente de Estados Unidos de América, en la VIII Cumbre de las Américas.

Y les traigo saludos y un gran respeto a cada uno de ustedes por parte del 45º presidente de Estados Unidos de América, el Presidente Donald Trump.

Como todos ustedes saben, anoche, bajo las órdenes del Presidente Trump, Estados Unidos, junto con nuestros aliados, Francia y el Reino Unido, lanzaron ataques de precisión para paralizar el programa de armas químicas del dictador sirio Bashar al Assad.

Actuamos en respuesta al espantoso uso de armas químicas de Assad contra sus propios ciudadanos de hace una semana, un ataque que horrorizó y conmocionó la conciencia del mundo. Estados Unidos determinó que el régimen sirio fue responsable de este ataque y que se usaron cloro y posiblemente agentes nerviosos.

Como dijo el Presidente Trump, estos fueron “crímenes de un monstruo”. Y junto con nuestros aliados, actuamos a raíz de esa “barbarie y brutalidad”. Y me complace informar que el ataque por parte de las fuerzas estadounidenses, británicas y francesas fue eficaz, abrumador y exitoso.

Le enviamos un mensaje claro e inequívoco al régimen sirio: los Estados Unidos y nuestros aliados no tolerarán el uso de armas químicas contra hombres, mujeres y niños inocentes; y estamos preparados para impedir cualquier uso posterior de armas químicas por parte del régimen de Assad.

Los Estados Unidos y nuestros aliados continuarán integrando todos los instrumentos de nuestro poder nacional en este momento. Y como dejó en claro el Presidente Trump, nuestra nación está lista para “mantener esta respuesta hasta que el régimen sirio [abandone] el uso de agentes químicos prohibidos”. Assad y sus patrocinadores harían bien en no poner a prueba nuestra determinación o las capacidades de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.

El Presidente también envió un mensaje a las dos naciones que son las principales responsables de “apoyar, equipar y financiar al régimen criminal de Assad”: Rusia e Irán.

Incluso ahora, Rusia está diseminando deliberadamente desinformación sobre las acciones atroces de Assad e incluso sobre su propia complicidad en este crimen. Pero las horribles imágenes de niños muertos, los videos de personas que sufren demuestran lo que sucedió. Las mentiras de Rusia se derrumbarán ante la verdad. Y como dijo el Presidente a Rusia e Irán, las naciones pueden ser juzgadas por las compañías que mantienen.

Permítanme tomar un momento para agradecer a las naciones aquí reunidas que ya han ofrecido sus expresiones de apoyo para la acción militar de anoche. Primer Ministro Trudeau de Canadá y Presidente Santos de Colombia y otros, estamos agradecidos por su apoyo. Como dijo hoy el Presidente Santos en apoyo de las acciones para, en sus palabras: “castigar el uso de armas químicas y buscar su erradicación total”, y estamos agradecidos por esa claridad moral.

Pero hoy, insto a todas las naciones de este hemisferio de libertad a apoyar esta acción militar emprendida por Estados Unidos y nuestros aliados, y apoyarla públicamente, y también a agregar a ello su condena, expresada por casi todos los aquí presentes sobre el uso del régimen de Assad de armas químicas. El mundo civilizado debe enviar un mensaje de resolución y unidad de que no aceptaremos tales ataques bárbaros ahora ni nunca.

Con eso, permítanme decir, Sr. Presidente, es un gran placer estar en Lima, y ​​es un gran privilegio para mí dirigirme a esta histórica cumbre. Presidente Vizcarra, permítame darle las gracias y felicitar a Perú por ser el anfitrión de esta VIII Cumbre de las Américas.

Perú ha hecho un trabajo magnífico en la cumbre. Y, de hecho, ha inspirado a los Estados Unidos a anunciar hoy que presentaremos una candidatura para ser la sede de la IX Cumbre de las Américas, dentro de tres años, en 2021. Y veremos si podemos hacerlo tan bien como lo ha hecho Perú.

Nos reunimos hoy para continuar un gran trabajo. Hace veinticuatro años, las naciones del Hemisferio Occidental se reunieron en Miami, Florida, para trazar una nueva era para nosotros mismos y nuestra posteridad. En esa primera Cumbre de las Américas, emitimos una Declaración de Principios, en la que este organismo acordó trabajar juntos como nunca antes para promover la prosperidad y los valores democráticos, así como las instituciones y la seguridad en nuestro hemisferio.

Estados Unidos se enorgullece de apoyar a las naciones libres en todo este hemisferio en la búsqueda de estos nobles objetivos. El Presidente Trump me envió a Sudamérica el año pasado para traer nuestro mensaje de compromiso con la región. Es un mensaje que llevaré nuevamente cuando visite Brasil el próximo mes.

Pero bajo el Presidente Donald Trump, los Estados Unidos siempre pondrá la seguridad y la prosperidad de Estados Unidos primero. Pero Estados Unidos primero no significa Estados Unidos solo. Estados Unidos siempre ha apreciado a nuestros vecinos y amigos en esta región. Nuestras naciones están unidas por la geografía, pero también por la historia y por una aspiración perdurable de libertad.

Nuestra aspiración siempre ha sido un hemisferio de libertad. Como declara la carta de la Organización de Estados Americanos, “la misión histórica de América es ofrecer… una tierra de libertad”. Y como ha dicho el Presidente Trump, Estados Unidos busca “un futuro [en el hemisferio occidental]”, en sus propias palabras: “donde el pueblo de cada país pueda vivir sus propios sueños”. Desde el primer día de nuestro gobierno, también hemos tomado medidas decisivas para hacer realidad esta visión.

Al igual que los ciudadanos de sus naciones, el pueblo de Estados Unidos busca un futuro de oportunidades y prosperidad. Por eso, en Estados Unidos, me complace informar a nuestros amigos y aliados presentes, que este gobierno ha estado recortando regulaciones onerosas en un número récord, hemos estado liberando nuestros ilimitados recursos naturales, y recientemente el Presidente Trump firmó la reforma tributaria y de recortes de impuestos más grande de la historia de Estados Unidos.

Y los resultados han sido impresionantes. Las grandes y pequeñas empresas de Estados Unidos han creado casi 3 millones de empleos. El desempleo ha alcanzado el nivel más bajo de los últimos 17 años. Las empresas están invirtiendo de nuevo en los Estados Unidos. La confianza ha regresado y el crecimiento ha vuelto. Ha vuelto un Estados Unidos fuerte y un Estados Unidos en crecimiento.

Nuestro Presidente también ha puesto un énfasis renovado en las relaciones comerciales justas y recíprocas. Si bien Estados Unidos comercia casi tres veces más con nuestros vecinos en el Hemisferio Occidental que con China, reconocemos que todavía existe una gran oportunidad para forjar relaciones comerciales más fuertes y más equilibradas en esta región.

Nuestro gobierno ya ha tomado medidas para alcanzar nuevos acuerdos y actualizar los acuerdos existentes, y nos sentimos alentados por el progreso que hemos estado haciendo. El año pasado, en Colombia, anuncié que Estados Unidos permitirá el aguacate Haas colombiano en el mercado de EE. UU., mientras que Colombia ha ampliado el acceso al arroz con cáscara de EE. UU.

Y mientras hablamos, me complace informar que Estados Unidos está trabajando muy estrechamente con Canadá y México para modernizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Creemos que estamos bastante cerca de un acuerdo, y vamos a estar trabajando arduamente para hacer que esto sea una realidad para todas nuestras naciones.

Más allá del comercio, Estados Unidos continuará compartiendo nuestras tradiciones de emprendimiento en toda la región. Es un honor para mí estar acompañado hoy por Ivanka Trump, quien es una gran defensora del empoderamiento económico de las mujeres en todo el mundo. Ivanka ayudó a organizar la nueva “2X Women’s Initiative” (“Iniciativa de mujeres 2X”) de nuestro gobierno. Y según anunció Ivanka ayer en Lima, a través de este vital programa, Estados Unidos invertirá la cifra sin precedentes de150 millones de dólares para apoyar a las mujeres emprendedoras en toda Latinoamérica.

Sabemos que estas acciones fortalecerán la prosperidad para el pueblo de Estados Unidos y fortalecerán la prosperidad en esta región. Pero, en última instancia, al reunirnos hoy, todos reconocemos, con pocas excepciones, que no podemos olvidar que la seguridad es la base de nuestra prosperidad.

A pesar de nuestro progreso, mientras nos reunimos aquí para esta cumbre histórica, los desafíos que enfrenta el Hemisferio Occidental continúan. Vemos a las pandillas y organizaciones criminales que plagan nuestras ciudades y pueblos. Vemos las drogas ilegales que envenenan a nuestros hijos y destrozan a las familias. Vemos un flujo de migrantes que huyen de las penurias y la opresión en sus países de origen. Y vemos la migración de delincuentes, traficantes de personas, narcotraficantes e incluso terroristas que atraviesan nuestras fronteras.

En la categoría de terroristas, Estados Unidos en realidad impide la entrada a unos siete terroristas conocidos o sospechosos todos los días: se impide la entrada a casi 2.500 por año. Tenemos desafíos reales para la seguridad en nuestras fronteras.

Recién ayer, nos recordaron las amenazas que enfrentamos cuando los narcoterroristas marxistas en Ecuador mataron brutalmente a dos periodistas y su conductor. Y extiendo las condolencias y las oraciones del pueblo estadounidense a las víctimas y sus familias y al pueblo de Ecuador.

Bajo el Presidente Donald Trump, Estados Unidos está trabajando arduamente para enfrentar estos desafíos de seguridad. Estamos protegiendo nuestras fronteras, haciendo cumplir nuestras leyes, retirando de nuestras calles peligrosos traficantes de drogas y delincuentes violentos como nunca antes.

También hemos tomado medidas importantes para fortalecer nuestras alianzas con naciones en toda la región. Nuestros esfuerzos incluyen la Iniciativa de Seguridad de la Cuenca del Caribe para detener el flujo de drogas, expandir la colaboración de seguridad con México, la asistencia de seguridad a una amplia gama de países de Centroamérica. Y pueden estar seguros de que: Continuaremos profundizando nuestras relaciones de seguridad con los países de la región en los próximos años.

Presidente Vizcarra, permítame felicitar a Perú por su ambiciosa agenda para esta cumbre: “Gobernabilidad Democrática contra la Corrupción”. Este es un tema de vital importancia que influye en la prosperidad a largo plazo, así como en el bienestar de los pueblos de este hemisferio, y elogio el acuerdo de este organismo, alcanzado hoy, sobre el Compromiso de Lima.

La corrupción envalentona a los crueles criminales y pone en peligro la seguridad pública. La corrupción también corroe los cimientos de la democracia y socava la confianza en el gobierno. Porque sabemos que a medida que crece la corrupción, la libertad y la prosperidad se marchitan.

Y como también saben todas las naciones amantes de la libertad, la mayor corrupción del gobierno es cuando la gente pierde su voz, su voto, su libertad y sus derechos humanos básicos bajo la mano dura de la dictadura. Y las naciones libres de esta conferencia tienen el derecho de enfocarse en formas renovadas para terminar con la dictadura aquí en el Nuevo Mundo.

Mientras hablamos, un régimen comunista cansado sigue empobreciendo a su pueblo y denegando sus derechos más fundamentales en Cuba. El régimen de Castro ha socavado sistemáticamente la riqueza de una gran nación y ha robado las vidas de un pueblo orgulloso. Nuestro gobierno ha tomado medidas decisivas para apoyar al pueblo cubano y hacer frente a sus opresores.

Estados Unidos ya no financiará los servicios militares, de seguridad y de inteligencia de Cuba, el núcleo de ese régimen despótico. Y Estados Unidos continuará apoyando al pueblo cubano en su lucha y llamando a la libertad.

Pero la dictadura cubana no solo ha acosado a su propio pueblo, como todos bien sabemos, con pocas excepciones en esta sala que lo reconocen. Los dictadores cubanos también han buscado exportar su ideología fallida a toda la región. Y mientras hablamos, están ayudando y apoyando a la dictadura corrupta de Venezuela.

En Venezuela, como en Cuba, la tragedia de la tiranía está en plena exhibición. Como este organismo sabe bien, Venezuela fue una vez una de las naciones más ricas de nuestro hemisferio, y no hace mucho tiempo. Ahora se encuentra entre los más pobres. Venezuela también fue una vez una floreciente democracia. Ahora se ha colapsado en dictadura y tiranía.

Pero déjenme aclarar, la responsabilidad del sufrimiento del pueblo venezolano se puede atribuir a un hombre: Nicolás Maduro. Le prometió a su pueblo que restauraría la prosperidad, pero solo les entregó una pobreza más profunda. Les prometió seguridad y protección, pero ahora Venezuela está dividida por el caos y el crimen desenfrenado. Nicolás Maduro le prometió al pueblo de Venezuela una grandeza renovada, y solo ha puesto de rodillas a una nación.

Ayer mismo, me reuní con cuatro valientes líderes de la oposición venezolana, grandes defensores de la democracia que se han visto obligados a huir de su patria o enfrentar la ira de Maduro. Me describieron cómo Maduro ha corroído la democracia de Venezuela y ha corrompido las próximas elecciones. También me contaron sobre la desgarradora crisis humanitaria que ahora enfrentan sus familias, amigos y conciudadanos venezolanos. Es desgarrador pensar en eso.

Lo vi de primera mano cuando visité Colombia el año pasado a lo largo de la frontera con Venezuela. Pero hoy, casi 9 de cada 10 venezolanos viven en una pobreza extrema. Las tiendas de alimentos de Venezuela están casi vacías. La comida y los artículos de primera necesidad a menudo son imposibles de encontrar. Los hospitales carecen de los servicios y suministros médicos más básicos, poniendo las vidas en peligro y causando miseria y muerte indecibles.

Y todos los días, unos 5.000 venezolanos huyen de su tierra de nacimiento, en el mayor éxodo masivo transfronterizo de la historia de nuestro hemisferio. Bajo el régimen de Maduro, Venezuela es esencialmente un estado fallido. Los estados fallidos no conocen fronteras.

El colapso continuo de Venezuela ya está afectando a las economías de la región. Le está dando a los narcotraficantes y las organizaciones criminales transnacionales nuevas oportunidades para poner en peligro a nuestros pueblos.

El Presidente Trump lo ha dejado claro: Estados Unidos de América no se quedará impasible mientras Venezuela se desmorona. Nuestro gobierno ya ha impuesto sanciones financieras estrictas a más de 50 altos funcionarios venezolanos actuales o anteriores. Y hace tres semanas, cortamos al llamado “Petro” del sistema financiero de Estados Unidos.

El mes pasado, también anunciamos que estamos brindando, a través de la generosidad del pueblo estadounidense, US$ 2.5 millones para ayudar a satisfacer las necesidades de los venezolanos vulnerables que viven en Colombia. Y ayer, tuve el privilegio de anunciar que agregaremos casi $16 millones más de dólares de ayuda directa para ayudar a los esfuerzos de Colombia para apoyar a esos venezolanos.

Para ser claros, Estados Unidos y nuestros aliados y socios están dispuestos a hacer más, mucho más, para apoyar directamente al sufrido pueblo venezolano. Pero el mundo merece saber que, mientras el pueblo de Venezuela sufre, mientras carece de ayuda humanitaria básica, Nicolás Maduro se interpone en el camino. Maduro se encuentra hoy negándose a permitir la asistencia humanitaria, simplemente porque afirma que no hay crisis humanitaria, mientras su pueblo se muere de hambre, muere y huye.

No olvidaré nunca cuando mi esposa y yo visitamos la frontera de Venezuela en una visita a Colombia el año pasado. Conocimos a una abuela que acababa de hacer un largo viaje con sus cinco nietos saliendo de su pequeño pueblo en Venezuela. Me contó, con lágrimas en los ojos, cómo la pobreza se había vuelto tan aguda, cómo sus nietos tenían que esperar en la fila a las 5:00 de la mañana para conseguir un vale para comprar un pedazo de pan a las 5:00 de la tarde. Y esa era la suma total de sustento que estaba disponible para su familia.

Y hoy, hacemos un llamado al régimen de Maduro para que abra su país a la ayuda que salva vidas que el pueblo venezolano necesita tan desesperadamente. Permítanme agradecer a las muchas naciones aquí presentes que ya han tomado medidas para apoyar al pueblo venezolano con asistencia y ayuda, casi dos millones de personas que han sido desplazadas hasta el momento. Y la compasión y la generosidad de las naciones de esta región son inspiradoras.

Permítanme también agradecer a todos aquellos que se han unido a nosotros para condenar y aislar al dictador Maduro y su régimen brutal a través de medios económicos y diplomáticos. Costa Rica se ha negado a dejar que el Ministro de Defensa de Venezuela aterrice en su territorio, sentando un precedente para que otras naciones denieguen a Venezuela viajes oficiales.

Canadá ha sancionado a más de 40 funcionarios venezolanos. Argentina y Brasil lideraron el esfuerzo para suspender a Venezuela del Mercusor.

Panamá designó a más de 50 funcionarios venezolanos como de alto riesgo por lavado de dinero y retiró a su embajador de Caracas.

Y Perú retiró la invitación de Venezuela a esta cumbre. Sr. Presidente, eso envió un poderoso mensaje de que Maduro, la dictadura y su despotismo no son bienvenidos aquí, y los felicito.

A todos ustedes cuyas naciones han tomado medidas: Gracias por su apoyo. Gracias por defender la libertad en nuestro hemisferio.

Pero permítanme decir en nombre del Presidente Donald Trump: Estados Unidos cree que ahora es el momento de hacer más, mucho más. Toda nación libre aquí reunida debe tomar medidas más enérgicas para aislar al régimen de Maduro. Todos debemos apoyar a nuestros hermanos y hermanas que sufren en Venezuela. Y puedo prometerles que Estados Unidos no descansará. No cederemos hasta que se restaure la democracia en Venezuela y el pueblo venezolano reclame su derecho inalienable a la libertad.

Y creo con todo mi corazón, Sr. Presidente, mientras termino, que ese día llegará. Como declaró Simón Bolívar, y cito: “Un pueblo que ama la libertad, al final será libre”. Y los pueblos del Nuevo Mundo aman la libertad y han demostrado a través de las generaciones la capacidad de luchar por ella, de lograrla, de defenderla.

Este Nuevo Mundo, desde su mismo nacimiento, estaba destinado a ser un hemisferio de libertad. En los largos anales de nuestra historia compartida, nombres como Bolívar, San Martín y Martí, se erigen hombro con hombro junto a Washington, Jefferson y Lincoln como líderes de la libertad y grandes defensores de la libertad, la libertad con la que el Creador nos ha dotado a cada uno de nosotros.

Mientras nos reunimos aquí, tenemos mucho trabajo por hacer. Así que hoy, volvamos a dedicarnos a ese ideal más preciado. Luchemos con todas nuestras fuerzas para alcanzar el día en que reine la libertad en todas las naciones del Nuevo Mundo.

Y a medida que avanzamos, tengamos fe: fe en la capacidad ilimitada de los pueblos del Nuevo Mundo para avanzar en los principios que siempre han sido la fuente de nuestra grandeza.

Y tengamos ese otro tipo de fe. Recuerden orar por las personas que luchan bajo el peso de la tiranía, recordando, como dicen las Sagradas Escrituras, que “donde está el espíritu del Señor, hay libertad”.

Y con la valentía de nuestros ciudadanos, con la convicción de los líderes aquí reunidos, y con la ayuda de Dios, sé que este Nuevo Mundo demostrará, una vez más, que ninguna fuerza en la Tierra puede vencer a la libertad.

Gracias. Que Dios bendiga a todas las personas y naciones de este gran hemisferio occidental, y que Dios bendiga a Estados Unidos de América. (Aplausos.)