Conversación entre el Embajador Landau y el Embajador Enrique Berruga en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara

1o. de diciembre de 2019

Embajador Enrique Berruga (EB): Muy buenas tardes, muchas gracias, gracias Raúl por la presentación. Nada más de ver el lleno que tenemos creo que “a star is born”. Lleva apenas tres meses, está cumpliendo tres meses y pocos días de su encomienda como Embajador  de Estados Unidos en México y creo y lo digo con mucho gusto que Chris creo que has tenido una entrada excepcional en nuestro país. Tu interés por la cultura mexicana, por la gastronomía mexicana; ya te hemos visto transitar en las chinampas de Xochimilco en algún momento sin caerte.

Creo que has tenido una entrada muy positiva y creo que hoy va a ser pues una ocasión muy especial. Que bueno que te tomaste el tiempo de venir a la Feria Internacional del Libro (FIL) la que es un orgullo de todo México desde luego, yo diría de todos quienes hablamos español, estamos particularmente orgullosos del trabajo que se hace en Guadalajara cada año. Yo creo que es una de las mejores cosas que se hacen en el mundo realmente. Después, si te permite tu tiempo darte una vuelta por los stands, los diferentes sitios, es fascinante realmente. Creo que vas a tener una impresión muy favorable de lo que es la FIL.

Bueno, entrando en materia, quisiera yo en primer lugar preguntarte, una pregunta amplia sobre las prioridades con las que llegas tú a tu encomienda como Embajador de Estados Unidos. ¿Cuáles son tus principales objetivos, las principales metas que te has impuesto lograr durante tu estancia en México?

Embajador Christopher Landau (CL): Muchas gracias Enrique y gracias al rector Padilla por la introducción. Para mí es un enorme placer en primer lugar estar aquí en la Feria del Libro. Yo siempre he sido gran lector, desde mi niñez. Me acuerdo, uno de mis recuerdos de mi juventud, fue ir a la biblioteca pública que se encontraba muy cerca de mi casa en Washington, y ahí pasé horas muy contentas y cuando tuve hijos años después, cuando nació mi primer hijo, uno de las grandes felicidades para mí fue poder comprar los libros de los cuales yo me acordaba desde mi niñez. Así que para mí los libros siempre han sido muy importantes y para mí es un enorme placer estar aquí en Guadalajara para esta Feria del Libro que es un evento tan importante en América Latina, en todo el mundo realmente.

Pero ya sé que me hiciste una pregunta y ya voy a volver a tu pregunta, no es que esté tratando de cambiar el tema.

Emb. LandauTengo tres prioridades principales como Embajador en México. La seguridad, la migración y la economía. Y creo que eso no debe ser gran sorpresa, yo creo que han sido las  prioridades de muchos de mis predecesores. A veces cambian a través de los años, pero en general esas preocupaciones, esas prioridades ya han sido bastante conocidas ya durante muchos años, y en cada una de ellas tenemos retos pero también yo estoy convencido que tenemos muchos intereses en común y en cada área hay soluciones ganar-ganar y yo creo que mi misión como Embajador es de encontrar esas soluciones ganar-ganar y no caer en la trampa de estar regañándose uno al otro que realmente yo creo que tenemos intereses muy fundamentales en común y como yo suelo decir, un México próspero y seguro es vital para Estados Unidos.

Y supongo que es igual del lado mexicano, que ustedes también quieren la estabilidad y la seguridad de los  Estados Unidos. Cada país quiere vecinos prósperos y seguros. Porque la prosperidad y la inseguridad no conocen fronteras. Y bueno para mí esos son los retos más importantes y mis prioridades para mi gestión.

EB: En términos cronológicos hay algo que traemos encima es la ratificación o no ratificación del T-MEC, CUSMA, USMCA.

CL: ¿El nacionalismo todavía existe verdad? Porque cada país quiere poner sus iniciales al comienzo del tratado en su propio idioma.

EB: Comentábamos que no nos podemos poner de acuerdo cómo se llama el acuerdo. Pero más allá de eso estamos de acuerdo en todo lo demás. Entonces, ¿cuándo va a… cómo está el proceso legislativo para la ratificación del T-MEC, ¿cómo lo visualiza usted?

CL: Yo soy optimista en este tema, ojalá ya se hubiera ratificado antes del Día de Acción de Gracias la semana pasada, yo estaba esperando con los dedos cruzados para esta eventualidad. No pasó, ahora para el próximo feriado antes de la Navidad, estoy esperando ver algo de acción. Yo creo que el reto más complicado está en la cámara de representantes en Estados Unidos, es un tratado que obviamente la administración estadounidense apoya, y han habido muchas discusiones, muchas pláticas con los representantes. Incluso han venido aquí a México varias veces, se han reunido con autoridades mexicanas, han tenido reuniones muy fructíferas. Por eso me encuentro muy optimista, al mismo tiempo, siempre hay que reconocer que uno nunca sabe lo que va a pasar en la política.

Yo ni siquiera prometo lo que yo voy a hacer dentro de tres semanas, y mucho menos la cámara de representantes de mi país. Pero creo que realmente el tratado es una situación de, como yo dije antes, de ganar-ganar-ganar porque somos tres y por eso yo creo que se va a ratificar y espero que sea ya para fines de este año, antes de Navidad.

EB: Los amigos de los medios, ya tienen una primera nota que antes de que acabe el año, hay el esfuerzo, la intención de que se tenga ratificado este tratado tan importante.

CL: Ojalá. La última vez que yo dije esto mismo, los medios de comunicación pusieron el titular: Landau promete ratificación del T-MEC antes de cierta fecha , así que les aseguro que no estoy prometiendo nada pero digo que soy optimista, eso es lo más que puedo decir ahora.

EB: Hemos escuchado recientemente que hay algunos capítulos que incluso se quieren reabrir, ¿no es cierto? ¿Hay alguna posibilidad de que eso ocurra? Cuando el texto ya estaba pactado por las tres partes los tres negociadores.

CL: Sí bueno, obviamente es un proceso de negociación, yo diría realmente dentro de nuestro gobierno entre el poder ejecutivo y el poder legislativo, y supongo que es posible que hayan algunos cambios. Creo que México y Canadá están siempre al pendiente de los cambios que se han pedido, porque no queremos tener una situación donde se ratifica en un país pero ya está ratificado en otro país. Así que habrá que haber una aceptación de los cambios entre los tres países y en eso estamos, es complicado, porque cada lado tiene sus propias instrucciones, digamos, y su propio marco de interés y en eso estamos por eso es muy complicado, pero creo que realmente es un muy buen tratado. Realmente yo creo que uno no hay que subestimar el esfuerzo que esto ha tomado. Sobre todo, pensando que nosotros tenemos al presidente Trump que llegó a la presidencia diciendo que NAFTA era un desastre y no era nada obvio que iba a haber un nuevo tratado.

También aquí en México, el presidente López Obrador, no se sabía exactamente cuál sería su posición sobre el tema. Me acuerdo que se firmó hace un año y un día en Buenos Aires, el 30 de noviembre del año pasado porque todos creían que se tenía que firmar durante el sexenio previo. Así que ahí se firmó, pero el presidente López Obrador y el presidente Trump, ambos han decidido que las economías están tan integradas ya, y que eso ayuda mucho a las economías de ambos países.

Así que hemos pasado por momentos difíciles, y ha habido mucha incertidumbre, y por eso yo espero que ya cuando se ratifique el tratado que van a abrir las puertas a más inversión, en ambos lados, porque hay también inversión mexicana en Estados Unidos muy importante.

EB: Sin duda hay un escenario económico al mediano plazo de desaceleración económica en el mundo, y probablemente este sería un paso muy interesante para que las tres economías tengan un instrumento más para revitalizar sus economías y su desarrollo.

CL: Cómo no, y hay que pensar también en las tensiones comerciales que ha habido con China, que me parece un momento muy oportuno para fortalecer los vínculos económicos y comerciales en América del Norte, que realmente juntos somos un bloque comercial muy potente en el mundo, y yo creo que para México en especial hay oportunidades muy importantes en este momento que han surgido a causa de las tensiones comerciales con China y que habría aprovechar esas oportunidades. Sería una lástima que no se aprovecharan y que la incertidumbre del tratado continuara. Así que por eso yo, estoy realmente muy ansioso. Espero ya dentro de este mes celebrar la ratificación del tratado.

EB: Moviéndonos al capítulo migratorio, hay una tendencia que viene ya de los últimos diez o doce años que cada vez que Estados Unidos anuncia oficialmente que es la última camada, la última entrada, se cerrará la puerta para siempre; es un momento de gran auge migratorio. Lo vivimos a finales del año pasado, principios de éste en México. Teníamos caravanas, que son una novedad en cuanto a técnica migratoria, digámoslo así.

Y ha sido un año muy complicado en la relación bilateral en materia migratoria. Una primera pregunta que creo que no se ha dicho públicamente es: si el tema de los aranceles vinculados a migración, para hacer el tránsito éste de comercio a migración, ¿aún están vigentes? Es decir, esa amenaza de incrementar aranceles por 5% cada vez que en Washington se determine, ¿es algo que está vigente? ¿O ya es algo del pasado?

CL: Bueno, déjeme comenzar mi respuesta con un reconocimiento de que el fenómeno migratorio que hemos visto este año es algo bastante nuevo, aunque la migración ha sido un tema ya desde hace muchos años en la relación bilateral, este fenómeno migratorio que hemos visto en este año y los últimos tres, cuatro cinco años, es la primera vez que hemos visto flujos masivos de ciudadanos de terceros países que pasan por México para llegar a Estados Unidos. No es una migración mexicana, y eso pone retos distintos a los que teníamos tradicionalmente. Y sobre todo, muchos de los migrantes, sobre todo centroamericanos, llegaron y no es que estaban tratando de ocultarse o de entrar a Estados Unidos de manera a escondidas, pero se presentaban ahí a la patrulla fronteriza, y decían “bueno, aquí estamos y queremos entrar a Estados Unidos”, y muchos de ellos con hijos y con niños, no siempre de ellos, pero supuestamente. Y eso causó un gran desorden para nosotros porque no teníamos los recursos para controlar este flujo de acuerdo a nuestras leyes.

Y resultó que teníamos que dejar libres a muchísimas de estas personas, y que realmente eso ya —en su turno— incentivaba a más gente. Porque decían si tú vas con la familia tú puedes entrar, y tú puedes estar ahí en Estados Unidos, así que realmente causó una crisis. En el mes de mayo de este año, la patrulla fronteriza detuvo a más de 140,000 personas y la mayoría de ellos, no mexicanos, otras veces es algo muy distinto.

Yo creo que el reto para México y para Estados Unidos es pensar en una nueva manera sobre este tema migratorio. Porque en el siglo 21, con la movilidad que tenemos y la comunicación que hay en el mundo, es importante trabajar de manera conjunta porque no puede ser así que, nunca ha sido así que en un país soberano que pueda pasar cualquiera que se le da la gana; yo por ejemplo aunque me sintiera totalmente afrancesado, no tengo el derecho de irme a vivir a París y llegar ahí y decir “bueno, yo me quedo a vivir aquí” si las leyes de Francia no me lo permiten. Y es igual con este flujo de cientos de miles de personas. Por supuesto las economías en Centroamérica tienen sus problemas, y tienen problemas sociales en esta parte del mundo. Pero también, siempre ha sido que los países tienen el derecho soberano de controlar sus fronteras, quién entra, quién sale, por eso tenemos pasaportes.

México siempre ha cuidado sus fronteras, y yo creo que es muy importante que hemos visto esta cooperación. Tú me preguntaste sobre los aranceles, y yo creo que mientras continúe esta colaboración que hemos visto, eso no va a ser un problema. Pero todos mis predecesores escribieron una carta, siete exembajadores de Estados Unidos diciendo al presidente: no debes combinar el tema de aranceles, el tema económico con el tema migratorio, pero el presidente dijo, es una crisis, están entrando todas las personas a nuestras fronteras, y México en esos momentos no estaba aplicando sus propias leyes migratorias, que eso era un grave problema, y ahora yo creo que México -como yo lo veo- hay  mucho más consciencia de que estos flujos desordenados de esas caravanas como dijiste, no son buenos para México tampoco, y que no corresponde a la ley mexicana, y que hay más consciencia de que es un reto compartido de disuadir a la gente de todo el mundo que quiere entrar a Estados Unidos, que no puede usar a México como un embudo para entrar a Estados Unidos, y entonces hemos visto una cooperación muy buena y estamos muy agradecidos por la cooperación del gobierno de México.

Y yo creo que la sociedad mexicana también reconoce que no puede ser así, que México tampoco puede tener a… y no solamente son gente de Centroamérica porque son gente también de Bangladesh, de India, de Kazajstán, de todo el mundo, pero esto va a continuar si esto se deja, el problema se va a ir empeorando. Así que para nosotros será algo muy importantes y estamos muy contentos. Y hay que también reconocer que hay un problema ahí del crimen organizado que en muchos casos cuando se interroga a estas personas, se les pregunta: bueno.. “¿Cómo es que viniste acá?” Y dicen: “Bueno nosotros pagamos no se cuántos miles de dólares a un coyote o un pollero”, y eso ya es un negocio muy grande.

Realmente, muchas de esas personas son víctimas también que ellos se les mete en camiones ahí en camiones de carga, cosas grotescas realmente a veces se les deja ahí en el camino. Hay realmente cosas atroces que se ven y son gente pobre y estos criminales mienten y dicen bueno ahí si nos pagas esto, ya vas a entrar a Estados Unidos, así yo creo que estamos en un lugar mucho mejor. Pero tiene mucho que ver con que ambos países han modificado sus leyes —sus regulaciones no tanto sus leyes— pero sus regulaciones, su modo de aplicar la ley para tratar de enfrentar a este reto muy nuevo.

EB: La complejidad ha aumentado enormemente. De hecho estábamos iniciando una etapa en la que prácticamente no teníamos ya, teníamos un flujo cero, digamos neutral en la relación estrictamente México-Estados Unidos, y de repente irrumpió este nuevo fenómeno con una gran potencia diría yo, no solamente por la utilización de las caravanas sino también porque, como dices, ha venido gente de muchos otros lados del mundo en mayor número. Eso ahí yo creo que requiere de una conversación a fondo entre los dos países porque quizá un enfoque multilateral sea necesario.

CL: Sí, obviamente el desarrollo en Centroamérica es parte de la solución al problema, pero es interesante porque los problemas de Centroamérica ya se han visto durante muchos años y los flujos no son digamos “steady”, varían mucho de acuerdo con la percepción de la posibilidad de entrar a Estados Unidos. Porque la gente tampoco va a emprender este viaje tan peligroso, digamos, y tan caro si creen que no tienen posibilidad. Entonces hay factores que los “push factors”, de expulsión pero también “pull factors”, y siempre yo creo que hay que ver qué están haciendo la percepción de las leyes y la aplicación de las leyes en México y en Estados Unidos; tienen mucho mucho que ver con el tema. Por eso yo creo que es algo muy positivo que nos hemos puesto de acuerdo, porque yo no creo que estas caravanas desordenadas que vimos le convenga a nadie, a nadie realmente.

Y no van a poder llegar a Estados Unidos, les están vendiendo promesas muy falsas a esta pobre gente.

EB: De hecho, muchos polleros lo que hacen es publicitar eso de que es la última oportunidad ó algunos niños que llegan no acompañados sólo llevan un teléfono de alguien que supuestamente vive en Estados Unidos. Entonces el engaño se inicia de raíz.

CL: Exacto, sí y es realmente atroz que los niños están siendo utilizados o han sido utilizados realmente como palanca para entrar a Estados Unidos, y hay niños que ni siquiera son los hijos biológicos de la gente. Y que los niños están dando vuelta a ambos lados de la frontera y entran con otra gente; han habido pruebas de ADN ahí en la frontera que no me acuerdo el porcentaje, pero muy alto porcentaje ni siquiera son los hijos biológicos porque ya se sabe que al entrar con un niño, supuestamente se te hace más fácil.

Así que la gente está siempre, bueno los polleros digamos, están siempre tratando de abusar el sistema pero ya hemos hecho muchos cambios de nuestro lado, ustedes también en el lado mexicano están aplicando sus propias leyes migratorias. Porque realmente esas caravanas fueron una burla de todo el estado de derecho ¿verdad?  Bueno dicen, yo voy a entrar a Estados Unidos, y mucha gente ahí con las banderas hondureñas que trataban de forzarse a cruzar. Eso no puede ser así nunca. Y déjame decir una cosa.

Es importante destacar que nosotros somos una nación de inmigrantes, mis padres son inmigrantes a Estados Unidos, yo soy de primera generación estadounidense. Así que mucha gente dice ah bueno esto es cuestión de xenofobia, de racismo, yo rechazo eso totalmente. Es solamente una cuestión de tener un proceso, y nosotros tenemos leyes de cómo esto se hace, y realmente hay gente que espera años tratando de entrar a Estados Unidos de manera legítima; y lo que no es justo es dejar a alguien (meterse a la cola), ponerse adelante de la otra gente, y ahí se complica mucho la cosa. Si tú dejas pasar a la gente de forma ilegal, después se arraigan en Estados Unidos, y ahí se hace mucho más complicada la cosa después.

Así que realmente en primer lugar hay que aplicar la ley; queremos siempre ciudadanos que entren bajo nuestra ley como lo hizo mi padre. Él huyo de Europa cuando llegó Hitler, no consiguió visa a Estados Unidos. Así que tuvo que ir a Colombia, recibió visa para ir a Colombia, y ahí vivió tres años. Su deseo era de migrar a Estados Unidos, y por fin consiguió una visa, consiguió trabajo con una empresa estadounidense y consiguió la visa. Pero entonces es importante destacar que esto no es una cosa de xenofobia, es solamente una cuestión de tratar de mantener nuestro estado de derecho.

EB: Y ¿cómo se está procesando actualmente, digamos, el grupo que se encuentra en la frontera al norte de México para su ingreso? Hay una confusión, creo, casi bilateral en términos del tema del asilo, del procesamiento. ¿Se están iniciando los procesos en México y se trasladan a un juez en Estados Unidos? ¿Cuál es la situación actual?

CL: Tenemos un programa ahora unilateral. Es muy importante tener elementos disuasivos, ¿verdad? Como dije antes, uno no quiere incentivar a más gente a que emprenda este viaje. Entonces, uno de los problemas que hemos tenido es que la gente pide asilo, y mientras está esperando el asilo, hay tanta gente ahí esperando asilo que los tienen que dejar libres. Entonces se van y nunca más vuelven para su cita de asilo, y realmente hay que tener en mente también, que el asilo es una cosa que un país otorga, digamos, como un favor. No es algo obligatorio, un país recibe a cierta gente, y nuestras leyes de asilo son bastante restrictivas. Hay ciertas categorías de persecución, a causa de la religión, de la nacionalidad, de la raza. Y la gran, gran mayoría de los inmigrantes que hemos visto estos  últimos meses, son migrantes económicos, y hay que reconocer eso.

Entonces todo lo del asilo, no corresponde. Y realmente no reciben el asilo al final del día. Lo reciben poquísima gente, tienes que ser un miembro de un grupo especial que no se puede quedar en su país de origen.  Pero cuando la cosecha de café en Guatemala se va para abajo un año hay muchos migrantes, pero eso no es una base para pedir asilo.

Así que tenemos un programa que la gente que hace su pedido de asilo espera en México, o que no espera en Estados Unidos. Y México ha decidido de manera unilateral recibirlos para su espera. Otra vez, la idea es tratar de mostrar a esta gente que no pueden jugar con las reglas y quedarse en Estados Unidos de manera irregular. Y hemos visto que los flujos de Centroamérica han ido bajando bastante este año. Siempre yo creo en las consecuencias de la aplicación de las leyes que hacemos en Estados Unidos, y los esfuerzos en México también, para asegurarse que no cualquiera puede estar pasando por México.

EB:  Pasando al capítulo de seguridad, teniendo cada vez más importancia, ¿cuál sería el modelo que Estados Unidos visualiza en la relación con México en materia de seguridad?

CL: Bueno, nosotros queremos apoyar los esfuerzos de México en materia de seguridad. Esto se ha hecho durante muchos años. La iniciativa Mérida, es una iniciativa de cooperación en materia de seguridad. Obviamente para nosotros el narcotráfico es el problema de seguridad número uno en nuestra relación con México.

Yo creo que el problema del narcotráfico está muy entrelazado con varios otros problemas de México. La inseguridad en general, los crímenes de fuero común, la corrupción, la impunidad, y hay mucha gente que tiene una mala impresión de la Iniciativa Mérida. Pero la Iniciativa Mérida apoya la estrategia del gobierno mexicano, no es una estrategia en sí. Es solamente un programa de apoyo a cuál sea la estrategia de México. Así que durante la época del Presidente Calderón, México tenía ciertas prioridades en esta materia, y nosotros apoyamos esas prioridades. Esas prioridades han ido cambiando a través de los años y mucha gente piensa en Iniciativa Mérida, y todavía piensa en helicópteros y de ayuda mas militarizada.

Eso realmente no ha sido el modelo ya desde hace muchos años, ha sido mucho más, los programas de la Iniciativa Mérida han sido, sobre todo se han enfocado en mejorar el sistema de justicia en México, a las fiscalías de los estados, que tengan laboratorios forenses  para las pruebas para casos, y de profesionalizar y capacitar a los policías para hacer su trabajo, y para recoger las pruebas que se necesitan para judicializar todo el proceso.

Pero el tema de seguridad es un reto muy grande para ambos países. Porque el narcotráfico ha ido empeorando en los últimos años. Nosotros tenemos un problema muy grave de drogadicción en nuestro país. Yo lo reconozco, y yo reconozco que nosotros somos parte del problema para México. Que tenemos la demanda de las drogas, y muchas de las armas y el dinero que ayudan, que forman la base del poder de los narcotraficantes, vienen de Estados Unidos.

Así que lo que yo digo es: nosotros también queremos ser parte de la solución al problema en México. Yo no estoy aquí para decir “eso es problema de México, ustedes tienen que arreglar eso”. No, es algo que tenemos que trabajar juntos porque yo realmente creo de todo corazón que no es algo que ninguno de nuestros países puede resolver sólo. Y muchos aquí nos regañan, y dicen: “es cuestión de ustedes, de sus armas y ahí desaparece el problema si no dejan pasar las armas”.

A mí me parece que eso un poco exagerado, pero reconozco que es parte del problema, y yo estoy dispuesto. Le he dicho al gobierno que queremos profundizar la cooperación en materia de armas, y trabajar con el SAT para revisar más de lo que entra al país, para trabajar más con el gobierno federal y los gobiernos estatales para rastrear las armas decomisadas aquí en México. Esas me parece cosas obvias para hacer, pero no se han estado haciendo de manera muy, digamos, uniforme y eficaz. Para mí esa es una gran prioridad de mi gestión. Porque yo reconozco que el poder de los narcotraficantes, al fin y al cabo, viene del dinero y de las armas.

Yo creo que es un problema que va a ir empeorando si no lo enfrentamos cuanto antes, porque ahora hay drogas sintéticas que muchas vienen de Asia y originalmente venían de Asia y transitaban por México hacia Estados Unidos. Ahora ya se han estado encontrando laboratorios en México, y eso me preocupa muchísimo porque, digamos el fentanilo es tan potente, que una dosis del tamaño de un grano de sal puede matar a un humano, a un hombre de tamaño normal, pero ¡un grano de sal! Imagínense, así que un ladrillo de fentanilo de este tamaño puede contener cientos de miles de dosis, y eso es algo que en nuestra frontera de casi 3,000 kms no vamos a poder. No importa lo que hagamos en la frontera. Nadie va a poder controlarlo, es imposible algo tan pequeño.

Y para mí, eso me asusta muchísimo, porque el fentanilo ha resultado en un gran auge muy importante en las muertes en Estados Unidos.  Porque se combina con la cocaína, con la heroína, con otras drogas y a veces esta combinación que es mortal. Y, a veces, la gente que tiene adicción a ciertas drogas, no sabe que se están mezclando con fentanilo, y resulta ser mucho más potente. Todas las drogas son ahora más potentes. Hasta la mariguana que se usaba mucho en mi país, todavía se usa. En los años 60, 70s, pero es algo totalmente distinto ahora, me dicen. Que es algo mucho más potente, que las propiedades, la parte química que afecta al cerebro, es algo muchísimo más potente ahora de lo que era hace 20, 30 años.

Y yo creo que también hay problemas de drogadicción en México ahora, y que no es solamente una cuestión de que los mexicanos puedan decir: “bueno, es un problema de ustedes en Estados Unidos y no para nosotros”. Es un problema muy importante.

EB: ¿No sería hora quizá de tener algún mecanismo en el cual los dos países, incluso quizá terceros países importantes para este fenómeno, nos sentáramos a ver cómo le vamos a hacer?

CL: En eso estamos ahora, tenemos grupos de trabajo, en este momento, estamos trabajando muy de cerca, tenemos uno sobre las drogas, uno sobre las armas, otro sobre el dinero, y hay varios más, pero esos son los principales. Y estamos preguntándonos qué hacemos para realmente tratar de mejorar la seguridad portuaria, ya que mucho llega por los puertos. Uno de los problemas del que ya me estoy dando cuenta es que ambos países, somos países grandes, tenemos burocracias bastante grandes, y hay muchas agencias involucradas en ambos lados. Yo no estoy aquí para culpar a nadie, ni para criticar a nadie. Solamente estoy aquí para reconocer la magnitud del reto, y decir que yo creo después de Culiacán, espero que ya no se pueda negar, supongo que ya no se puede negar la importancia del problema, de seguridad en México, y del poder de los narcotraficantes.

Y eso no es una crítica, yo hablé de esto el otro día en Monterrey y algunos de los titulares decían “Embajador critica duramente al gobierno”.  Yo no critiqué a nadie, yo sólo estoy reconociendo que hay un problema muy grande, y que tenemos que trabajar de manera conjunta para llegar a una solución. Porque realmente no nos conviene a ninguno de nosotros que siga incrementando el poder de los narcotraficantes, y que se normalice este problema —al que ellos contribuyen mucho— de inseguridad en México.  Y que hay territorio en México donde tienen una fuerza impresionante.

EB: En las últimas semanas ha habido dos ofrecimientos del presidente Trump a México de cooperación, incluso como una especie de cheque en blanco. De díganos México ¿cómo podemos ayudar?, ¿en qué podemos asistir? Y ha habido un rechazo casi en automático de parte de México, lo cual llevaría a que esa mesa de diálogo pues quizá quedara interrumpida. ¿Cómo podemos superar esto? Porque hay muchísima suspicacia de un lado y del otro, es un tema muy complicado, muy duro, y mencionabas con mucha razón que hay muchas agencias involucradas que también con sus propios intereses, ¿no es cierto? Cada vez que se ve una discusión del presupuesto, es una rebatinga sobre los 10 dólares que le va a tocar a uno, a los 10 dólares que le va a tocar a la otra. Entonces es un tema que se complica tanto por las burocracias de ambos países como por la naturaleza misma del fenómeno. ¿Cómo podemos restaurar esto? Porque encima, con el asunto este del terrorismo o no terrorismo como calificación en los narcotraficantes, pues esto genera mayor confusión. ¿Cómo ir ordenando estas partes? Para que pueda avanzar en un esfuerzo realmente bilateral en este tema.

CL: Bueno yo creo que en primer lugar no es cierto decir, o no es correcto decir que hubo un rechazo incondicional a la oferta de cooperación. Estamos cooperando, hemos estado cooperando, y yo creo que vamos a tener que seguir cooperando porque yo creo que hay un reconocimiento de ambos gobiernos de que la cooperación es imprescindible en esta materia.

Es verdad que el presidente Trump llamó al presidente López Obrador después de Culiacán. Y también después del ataque a la familia LeBarón en la sierra entre Sonora y Chihuahua, y le ofreció nuestro apoyo en lo que sea, porque el presidente Trump y muchos en el gobierno de Estados Unidos reconocen que por muchos años Estados Unidos ha estado muy preocupado por eventos en otras partes del mundo, en Irak, en Siria, en Turquía, en toda esa parte del mundo, y que el presidente Trump yo creo que dijo específicamente “a mí me interesa mucho más la frontera entre Estados Unidos y México, mucho más que la frontera entre Turquía y Siria porque es nuestra frontera y ahí todavía tenemos mucho que hacer”. Así que tiene que haber un “rethinking” en general, en Estados Unidos en particular, de nuestras prioridades estratégicas porque obviamente es en parte cuestión de recursos, hay que usar los recursos que tenemos.

Pero es imprescindible no perder consciencia de que estamos juntos en esta lucha contra los narcotraficantes y contra el crimen organizado. Que es muy fácil de repente perderse culpándose un país al otro: México a Estados Unidos “es su culpa”, y Estados Unidos a México “es su culpa”, y mi trabajo como embajador es tratar de decir no nos culpemos porque ninguno de los dos somos los malos; los criminales son los malos, y ellos existen en ambos de nuestros países, y no los vamos a vencer si nos estamos siempre peleando o recriminando entre nosotros. Es muy fácil caer en esa trampa, pero para mí es muy importante siempre tratar de—

Vamos a tener frustraciones por supuesto en la relación.  Es normal en una relación tan compleja entre países tan grandes con tantos asuntos en la agenda bilateral, es realmente yo creo que casi sin precedente en toda la historia del mundo que haya dos países tan entrelazados y con una relación tan compleja, pero siempre tenemos que acordarnos que hay soluciones si nos ponemos a pensar juntos y ambos llegamos de buena fe, yo creo que hay soluciones que nos convienen a los dos porque, al fin y al cabo, la destrucción de estas bandas criminales nos conviene a los dos, o lo tenemos que hacer para nuestra supervivencia porque es una amenaza muy, es un peligro muy grande para ambos países. Y espero que eso se reconozca en ambos lados de la frontera porque es así, y no podemos continuar siguiendo pensando que, “bueno no hay problema, no me impacta a mí” porque finalmente nos va  a impactar a todos.  Como dije, yo creo que el crimen organizado tiene mucho que ver con la criminalidad y la inseguridad en general, y yo creo que es un reto muy importante para ambos gobiernos. Y para mí es algo donde no hay solución unilateral, y para mí hay que reconocer esto y, por supuesto, vamos a pasar por momentos de desacuerdo en ciertas cosas específicas, pero en esos momentos nunca hay que olvidarnos que tenemos mucho más en común de lo que tenemos de nuestras diferencias.

EB: Yo siento que hay que actuar rápido porque el volumen ha ido subiendo de manera muy rápida. Comienza a haber puntos de vista muy encontrados, distanciamiento incluso de percepciones entre mexicanos y estadounidenses. Creo que se tiene que actuar muy rápido en esto, y encontrar un mecanismo realmente de actuación colectiva frente a un fenómeno que a los dos países nos  lastima, pero especialmente… ahí te deseo de todo corazón muchísima suerte porque es uno de los temas más gordos de la relación bilateral.  Bueno, un mecanismo innovador quizá lo que se requiere en estos momentos para encontrar esto. Porque habrás visto desde luego la reacción en México fue prácticamente desde la designación de terrorismo como en México hubo una reacción pues muy muy grande realmente en todos sentidos, de desconcierto. Y de no entender hasta la implicación de una ley que es de Estados Unidos sobre México que no es Estados Unidos. Creo que hay un trabajo muy importante de comunicación, ¿no es cierto? En ¿qué significa, qué no significa esto?

CL: Ese es mi trabajo y por eso yo quise este puesto. Yo realmente se lo pedí al presidente. El me había ofrecido otro cargo, y yo dije: “realmente Presidente, yo creo que yo le puedo servir mejor como embajador en México dada mi experiencia en la ley.” Yo soy abogado de treinta años, ya tengo mucha experiencia en ese tema, y me parece que mucho de los retos que tenemos, que enfrentamos, al fin y al cabo son retos del estado de derecho. Que hay que fortalecer el estado derecho aquí en México, y yo estoy dispuesto a hacer lo que pueda como embajador de Estados Unidos para apoyar ese proceso. Me parece, como dije antes, que realmente la relación entre Estados Unidos y México —muchos lo han dicho yo no soy de ninguna manera el primero— no es una relación típica internacional, porque es una relación muchísimo más íntima. Como muchos lo han dicho es una relación “intermestic” que tiene que ver no solo con política internacional sino con la política doméstica de ambos países. Que estamos tan entrelazados, que la relación bilateral tiene un impacto directo en la seguridad de ambos países, y la prosperidad de ambos países. Así que yo creo que ninguno de los gobiernos de nuestros países puede realmente tener éxito sin tener una relación constructiva con el gobierno y el pueblo del otro.

EB: Los mecanismos, a través de la embajada puedes hacer muchas cosas, pero hay mecanismos bilaterales que tienen que establecerse y funcionar bien. Eso no es nuevo, tiene ya diez años que se han roto muchos de esos mecanismos que funcionaban. Había, por ejemplo, una comisión binacional, donde los gabinetes de los dos países se reunían a revisar toda la agenda desde cruces fronterizos hasta el agua en la frontera, pasando por cuestiones sanitarias. Ese mecanismo ya no existe, y creo que estamos pagando las consecuencias.

CL: Yo estoy de acuerdo. Yo tengo el título de embajador, pero realmente hay muchísimos embajadores en esta relación, los miembros de ese tipo de comisiones, el sector privado, los empresarios de ambos países que tienen negocios en el otro. Hay muchos puntos de contacto entre nuestros países que no tienen que ver con gobiernos. Hay algunos que tienen que ver con gobierno, como esas comisiones, pero realmente hay límites en lo que yo como embajador pueda hacer, y realmente yo creo que es importante tener un marco generalizado de cooperación donde hay, donde vienen miembros del gabinete para conocerse para trabajar porque, como dices, hay tantos temas en la relación. Del agua, del Río Bravo hasta el antilavado de dinero contra el crimen organizado, las armas, hay muchísimos temas, y hay solamente ciertas horas en el día.

EB: Creo que la Feria Internacional del Libro es un lugar muy bueno para preguntarnos sobre el tema de la narrativa que estamos construyendo en la relación bilateral. Está más que probado históricamente que en la medida en la que comienza a haber animosidad entre dos sociedades o dos naciones, las cosas normalmente no terminan bien. Entonces creo que hace algunos años, hace muy pocos años, continuamente en América del Norte, en Canadá, Estados Unidos y México se hablaba de que somos socios, vecinos y amigos. Yo no sé si ahorita ya nada más nos quedamos con lo de vecinos porque eso no lo podemos mover demasiado. Pero creo que hay que reconstruir y trabajar una narrativa importante y aquí tienes a los mejores expertos del mundo en esta feria, porque si no construimos ciertas visiones comunes, realmente los desenlaces son muy malos.

CL: Absolutamente yo estoy 100% de acuerdo y por eso me encuentro aquí también, en este día,  porque este es un grupo muy especial de gente muy educada, muy culta, y que se preocupa por este tipo de asuntos.  Por eso yo realmente le suplico a todos ustedes que si tienen ideas de que podemos hacer, que nos transmitan o transmitan a los representantes de su gobierno, escriban para los diarios, los medios de comunicación porque es muy importante que tengamos este diálogo siempre porque realmente tenemos tanto en común a todo nivel: político, económico, cultural, familiar y eso realmente, eso me da confianza al fin y al cabo que ningún gobierno, ningún presidente, ningún embajador puede realmente perjudicar demasiado esa relación, porque es una relación con tantos aspectos, una relación tan amplia que va mucho más allá de una sola persona o de un gobierno.

Siempre pueden haber sus momentos difíciles, pero yo creo en general, que no tenemos otra alternativa. Ninguno de los dos, así que yo y realmente yo he encontrado, a mí me han acogido de una manera muy cálida aquí en México. Tengo que decir que mis tres meses de embajador han sido de los tres meses más felices de mi vida. Yo siento que estoy haciendo un trabajo muy importante  aunque tengamos muchos retos pero yo sabía— yo no vine, no quise este puesto porque pensara que iba a tener muchas recepciones con caviar y champán. Al contrario, esta es una embajada seria. Uno realmente trabaja en este puesto, pero por eso yo lo quería.

EB: Hay una cuestión, que yo quisiera compartirte esa información que únicamente los mexicanos manejamos, es confidencial. Este estado produce un líquido virtuoso para el alma aquí muy cerquita. Hasta tren tienen para llegar allá. No todos lo pueden usar, y quizá podemos hacer una excepción contigo Chris. Pero yo creo que le debemos agradecer al embajador de Estados Unidos su apertura, su actitud y el hecho del interés que tiene sobre nuestro país genuino muy bien marcado, y que sea una estancia no solamente de tres meses sino de tres años o más muy feliz, muy exitosa.

CL: Espero que sí. Gracias.

EB: Creo que aquí los éxitos sí son compartidos realmente tenemos que hacer las cosas en común, pensar más en el  “We” que en el “You and I” cada día más. Creo que ese es un tema que tenemos que trabajar mucho en las dos sociedades.

CL: Cómo no.

EB: Superar ese tipo de cosas. Ser más cautos en todo lo que se dice de un lado y del otro, y tener buena voluntad para que esta relación pueda funcionar. Creo  con buena voluntad política hay muchísimas cosas que pueden exponenciar el desarrollo y el bienestar de Estados Unidos y de México.

CL: Para mí, como dije, es realmente un enorme honor estar aquí de embajador. Mi padre fue embajador, así que para mí, él estuvo en tres países latinoamericanos, en Paraguay, Chile y Venezuela. Siempre para mí, yo he pensado que este es el cargo más noble que existe de representar a un país en otro, y no puedo pensar en otro país que México que sea más, que me da más placer representar a mi país, y que sea más importante que tengamos buenas relaciones como acabamos de decir.

Yo he estudiado mucho a través de mi vida, la historia de México, la cultura de México. Para mí vivir aquí entre ustedes y poder tener esas experiencias de primera mano es realmente una gran emoción. Y, como verán si me siguen en Twitter, yo ando de manera muy feliz de estar aquí, y realmente estoy tratando de aprovechar porque uno nunca sabe. No tengo un límite específico para este cargo, el presidente decide, y entonces cada día que amanezco aquí trato de hacer cosas para mejorar la comunicación entre nuestros países, y mostrar a la gente un poco; darles una ventanilla para que vean un poco cómo es mi vida aquí, qué es lo que estoy haciendo. Y hasta la gente piensa que no estoy trabajando, porque la gente me ve ahí viajando, y dice: “pero tú andas solamente turisteando; ¡ponte a trabajar, hombre!”  Y yo digo, bueno el otro día no sé si vieron, pero, me saqué una foto en mi despacho para que vieran que de vez en cuando estoy ahí en el despacho trabajando. Que tengo una oficina con computadora y todo.

EB: Cómprate un dummie de esos de cartón y lo pones ahí.

CL: Pero es parte de mi trabajo, realmente me ha gustado mucho la experiencia de tener una cuenta de Twitter para poder comunicarme directamente con muchísima gente. Eso es una herramienta que no existía en la época de mi padre. A veces me pongo a reír pensando cómo hubiera sido él con Twitter. Él falleció el año pasado a los 98 años de edad, pero la diplomacia ha cambiado mucho, y me parece algo muy importante que los mexicanos tengan una vía para comunicarse directamente conmigo. Yo trato de leer todos los comentarios que me ponen ahí en mi página de Twitter, porque me parece que es importante para mi también saber un poco cómo están pensando la gente y cuáles son sus prioridades, sus quejas con Estados Unidos. Y yo trato de contestar porque me parece parte importante de mi trabajo esa comunicación. Y eso es algo… justamente ya que estamos en la Feria del Libro, les voy a decir que en mi vida previa de abogado estaba todo el tiempo sentado frente a mi computadora escribiendo porque yo escribía resúmenes para la corte, y leyendo porque yo leía los casos, y yo tenía una vida bastante académica.  Y es increíble cómo en estos últimos tres meses ha cambiado completamente mi vida.

Ahora no tengo tiempo para leer y escribir casi nada, y ni siquiera para pensar.  Es algo bastante difícil en realidad. Tengo una reunión tras otra, un discurso, ese tipo de cosas. Me escriben los discursos y yo trato de ponerlos de manera más personal pero…

EB: Yo confío en que vengas todos los años a la FIL, y aquí te ponemos a pensar.

CL: Ojalá, ojalá. Pero realmente es para mí un gran placer encontrarme entre ustedes y gente que lee, gente que piensa, y para mí es una inspiración. Ha sido realmente un gran gusto para mí estar aquí, y no puedo pensar en otro evento que más me complazca para hablar de este tema tan importante.

EB: Agradezcámosle al embajador Landau.